Capítulo 24

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No fue necesario que revisara su celular para adivinar quien la estaba llamando. Ya sabía que era Álvaro y que no le iba a responder bajo ninguna circunstancia.

Puso su celular en silencio y continuó caminando hacia las canchas. Estaba bastante más feliz de lo que había estado en toda la semana y tenía todo que ver el hecho de que había tomado sus distancias de su todavía novio.

Diana ya estaba allí. Úrsula no perdió el tiempo. Subió las gradas hasta quedar a su altura, interrumpiendo sin contemplaciones la conversación que estaba teniendo con Gianella.

—¿Podemos hablar? —preguntó.

Gianella la miró. Daba mucho para pensar, pero se quedó callada, contemplando la escena. Estefany se había pasado las dos últimas semanas sugiriendo locuras, pero ahora empezaba a pensar que había sido una insensata al no creerle.

Diana asintió lentamente.

—¿Qué pasó?

—Hablamos después. —Gianella comprendió que no debía estar allí y se levantó. Úrsula apenas se dio cuenta que estaba allí y la saludó con un leve movimiento de cabeza.

Cuando Gianella se fue, Úrsula se puso cómoda en el asiento. Dejó su mochila sobre sus pies.

—Necesito que me ayudes en algo. Sabes matemática, ¿verdad?

—Sí.

—¿Y ya llevaste Estadística?

—Un curso, pero me defiendo.

Úrsula se sintió afortunada de haber acertado con sus sospechas. Miró a Diana.

—Necesito que me ayudes con un trabajo de Estadística. Estoy mal en ese curso y a mí todas esas cojudeces me confunden y de verdad que no quiero jalar. ¿Podrías hacerlo o tengo que buscar a alguien más? —Ese no iba a ser un gran problema. Su opción más segura era Víctor, que era muy hábil con las matemáticas y que la había sacado de más de un apuro. Lo malo era que al pobre chico le desesperaba el nulo interés que Úrsula ponía al aprender y se negaba a enseñarle todo de cero una y otra vez.

—¿Yo...? Ya, pero... ¿De qué trata?

—No sé, por eso te estoy pidiendo ayuda. ¿Puedes o no?

Diana frunció ligeramente los labios. No debería, pero cuando vio a Úrsula mirándola... En realidad... La mente se le puso en blanco. Ya no estaba pensando en nada.

—Sí, claro.

—Ya, perfecto —dijo Úrsula—. ¿Cuándo puedes? ¿Puedo ir a tu casa? ¿Qué día estás libre?

—¿Para cuándo lo quiere? —preguntó Diana. Si que estaba bastante ocupada entre semana y no quería trasnochar.

—Es para el próximo jueves.

—Entonces... Puede ser el sábado en la tarde. ¿No hay problema?

—No —respondió Úrsula. Se puso en pie y se colgó la mochila. Tenía en la cara una sonrisa gigantesca—. Y ya publiqué lo que te prometí en Instagram. La otra foto te la dejo a la imaginación.

Úrsula se fue a las duchas. Diana la siguió con la mirada, completamente idiotizada por lo que acababa de pasar. Entonces se dio cuenta que Guadalupe la miraba e hizo algo que no habría hecho si no se sintiera tan contenta.

Le hizo una mueca y luego le sacó la lengua.

...

El enfado por enterarse tarde de todo lo que había ocurrido en la vida de Diana le duró muy poco. Al cabo de unos segundos, Lucía ya estaba recompuesta y hambrienta de curiosidad.

La estrella y la luna | GLHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora