Capítulo 19 ⚘️

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Desperté con los rayos de sol que entraban por la ventana, iluminando la habitación. Me sentí renovada y descansada después de una noche de sueño profundo. Pero lo que realmente me hizo levantarme de la cama fue el delicioso aroma que entró en mis fosas nasales. Era un olor a café recién hecho, pan fresco y algo más... no podía identificarlo, pero era irresistible.

Me levanté de la cama y me dirigí a la puerta, siguiendo el aroma. Y ahí estaba Charles, con una bandeja en las manos, sonriendo.

- Buenos días Mon Amour - me dijo - Te traje el desayuno.

La bandeja estaba llena de delicias: huevos revueltos, tocino crujiente, pan tostado, frutas frescas y una taza de café humeante. Me sentí como en un hotel de lujo.

- ¿Te gustaría desayunar en la terraza? - me preguntó Charles. Yo asentí, y él me llevó a la terraza, donde la vista era impresionante. El sol brillaba, los pájaros cantaban y el aire era fresco y limpio.

Nos sentamos a desayunar, y yo probé un poco de todo. Era delicioso. Charles me miraba, sonriendo, mientras yo comía.

- Me alegra que te guste - me dijo -.

Después del desayuno, nos sentamos a disfrutar del sol y la vista. Fue un momento perfecto, solo nosotros dos, disfrutando de la belleza del día. Me sentí agradecida de estar con Charles, y sabía que este era solo el comienzo de algo especial.

Después de terminar el delicioso desayuno que me preparó Charles, ambos nos quedamos contemplando la ciudad de Monte Carlo por el balcón. El sol brillaba sobre el mar y las palmeras se mecían suavemente con la brisa. Era un momento perfecto para relajarse y disfrutar de la belleza de la ciudad.

- Charles se volvió hacia mí y me dijo - ¿Te gustaría ir de visita al museo de la ciudad? Tienen una colección impresionante de arte y historia.

- No dudé ni un momento - Me encantaría - le dije - Soy amante del arte y me muero por ver la colección del museo.

- Charles sonrió y me dijo - Excelente. Vamos a ir después de desayunar. Estoy seguro de que te encantará.

- Me levanté y me acerqué a él, disfrutando de la vista de la ciudad - Gracias por la invitación, Charles. Me siento muy afortunada de estar aquí contigo.

- Charles me tomó la mano y me dijo - El placer es mío, Alex. Estoy disfrutando mucho de tu compañía.

Nos quedamos un rato más en el balcón, disfrutando de la vista y la compañía mutua. Luego, nos dirigimos al museo, listos para explorar la rica historia y arte de Monte Carlo.

Después de un corto trayecto en coche, llegamos al museo de la ciudad de Monte Carlo. Al entrar, me sorprendió la cantidad de obras de arte que había en exhibición. Había pinturas, esculturas, joyas y objetos históricos de gran valor.

Charles y yo nos sumergimos en la exploración del museo, admirando cada obra de arte con detenimiento. En algunos momentos, Charles se detenía frente a una pintura o escultura y me miraba con confusión.

- ¿Qué significa esto? - me preguntaba -.

Yo sonreía y le explicaba el significado detrás de la obra de arte. Le contaba sobre el artista, el estilo, la época en que fue creada y el mensaje que quería transmitir.

Charles me escuchaba con suma atención, sus ojos verdes brillando con interés. Me miraba como si estuviera descubriendo algo nuevo y emocionante.

En un momento, nos detuvimos frente a una pintura abstracta de colores vivos.

- Charles la miró con confusión y me preguntó - ¿Qué es esto?

- Yo me reí y le dije - Es una pintura abstracta. El artista quería transmitir la emoción y la energía a través de los colores y las formas.

- Charles me miró con un brillo especial en sus ojos y me dijo - Me gusta cómo lo explicas. Me haces ver las cosas de una manera diferente.

- Me sonrojé y le dije - Gracias, Charles. Me encanta compartir mi pasión por el arte contigo.

Seguimos explorando el museo, disfrutando de cada momento juntos. Me sentía como si estuviera compartiendo un secreto con Charles, un secreto que solo nosotros entendíamos.


❤️



Charles

Mientras Alex me explicaba cada obra de arte con tanta pasión y conocimiento, no podía evitar sentirme cada vez más impresionado por ella. Su amor por el arte era contagioso y me hacía ver las cosas de una manera diferente.

Me encantaba la forma en que sus ojos brillaban cuando hablaba de un cuadro o una escultura, la forma en que su rostro se iluminaba con una sonrisa cuando me explicaba un concepto o un estilo. Era como si estuviera viendo el arte a través de sus ojos, y eso me hacía sentir una conexión profunda con ella.

Cada vez que Alex me explicaba algo, me sentía más atraído por ella. No solo era su belleza física lo que me atraía, sino su inteligencia, su pasión y su amor por el arte. Me sentía como si estuviera descubriendo una nueva faceta de ella cada vez que hablábamos.

Me di cuenta de que estaba enamorándome de Alex, de su forma de ser, de su forma de pensar y de su forma de amar el arte. Me sentía como si estuviera cayendo en un abismo de amor y no podía hacer nada para detenerme.

Mientras seguíamos explorando el museo, no podía evitar mirarla cada vez que hablaba, no podía evitar sonreír cuando me explicaba algo. Me sentía como si estuviera en un sueño del que no quería despertar.

Después de nuestra visita al museo, Alex recibió una llamada de su mejor amiga Val. Alex me dijo que tenía que irse, que Val necesitaba verla. Me despedí de ella con un beso en la mejilla y le dije que la vería luego.

Me subí a mi Ferrari y estaba a punto de arrancar cuando recibí un mensaje de mi compañero y amigo Carlos Sainz. Me decía que necesitaba verme urgentemente y me propuso quedar en la cancha de padel. Acepté y me dirigí hacia allá.

Mientras conducía, no podía dejar de pensar en Alex y en lo mucho que me gustaba. Me sentía como si estuviera flotando en una nube de felicidad. Llegué a la cancha de padel y Carlos ya estaba allí, esperándome.

Mientras jugábamos padel, Carlos y yo empezamos a hablar sobre la situación entre él y Val. Carlos me contó que realmente le gustaba Val, pero que ella no quería romper el contrato que había firmado.

- Es frustrante - me dijo Carlos - Me gusta mucho Val, pero ella se siente atrapada por ese contrato. No quiere arriesgar su carrera por mí.

- Yo escuchaba atentamente, tratando de entender la situación - Si estuviera en tu lugar, Carlos - le dije - haría todo lo posible por la chica que quiero. No me rendiría tan fácilmente.

- Carlos me miró con una mezcla de frustración y determinación - Tienes razón, Charles. No puedo darme por vencido. Voy a seguir luchando por Val, aunque sea difícil"
.

- Yo sonreí y le di un golpe de padel - Eso es el espíritu, Carlos. No te rindas. Si realmente quieres a Val, haz todo lo posible por ella.

Carlos asintió y seguimos jugando, pero yo podía ver la determinación en sus ojos. Sabía que no se daría por vencido sin luchar por la chica que amaba.

DAYLIGHT|| Charles Leclerc Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora