Emily me recogió en una camioneta Audi Q8, según ella la había rentado para su viaje de mañana. Fuimos a un parque, era casi media noche y el cielo estaba un poco nublado, no había mucha gente por las calles de Imola, así que podríamos tener algo de privacidad.
— Este lugar es hermoso — dijo caminando hacia un puente que atravesaba un lago pequeño a mitad del parque.
— Emily quiero...
— Carlos — me interrumpió y se detuvo en seco a mitad del puente — Sé que tenemos mucho de qué hablar, pero dame un momento — había un rastro de tristeza en su voz.
— ¿Estas bien? — pregunté con suavidad.
— No. — respondió a secas.
— Puedes decirme lo que pasa...
Ella hizo una pausa larga y yo aguardé en silencio.
— ¿Trajiste los audífonos?
Asentí, ella se sentó en el piso contra las barandillas del puente y yo me senté a su lado. Configuró mis audífonos con su teléfono y me pidió que los usara, Emily se puso los suyos y ambos miramos el lago que había frente a nosotros.
Sabía que Emily usaba la música para comunicarse, después de convivir tantos meses con ella lo tenía claro, siempre expresaba sus sentimientos a través de lo que escuchaba.
Comenzó a sonar The sound of silence de Disturbed.
Me concentré en el paisaje frente a mí, el cielo comenzó a relampaguear, parte de un bosque cercano al parque se iluminaba y volvía a ocultarse en la oscuridad. Desvié mi mirada hacia Emily, comprendiendo con la letra de esta canción que se sentía solitaria e incapaz de comunicarse. Ella permanecía mirando al frente, su rostro se iluminaba con cada relámpago, sus ojos se habían cristalizado, parpadeó y una lagrima recorrió su mejilla. Vi su mano en forma de puño apoyada en el piso y la tomé suavemente, ella enredó sus dedos con los míos, giró su cabeza lentamente y me vio a los ojos.
Sentí cómo mi corazón se quebró al ver la tristeza reflejada en su rostro, cayó otra lagrima más, puse mi otra mano sobre su mejilla y limpié con mi pulgar el rastro de su llanto. Comenzó a lloviznar y me dio una sonrisa triste.
Podía escuchar un poco los truenos, parecía que el cielo reflejaba cómo se sentía Emily, por más que tuviese una coraza para enfrentar a todos con valentía y descaro, en su interior era puro corazón y bondad.
Quizás ahora se sintiera sola, pero me tenía, sin importar lo que nos había pasado yo estaba con ella. Sus ojos se veían entre atormentados y apagados, mi corazón se sentía consumido y torturado por verla sufriendo en este momento.
Desenredé mi mano y me acerqué lo más que pude, la abracé con fuerza, acariciando su cabello con una mano y su espalda con la otra. Ella se refugió en mi abrazo, permanecimos así hasta que terminó la canción.
— Lo sé todo — confesé en un susurro.
Se separó lentamente de mí dándome una mirada confusa, tomé un suspiro y continué.
— Sé que Dominic me mintió sobre ti, pero más importante, sé que te agredió. ¿Por qué no me lo dijiste?
— ¿Por qué me creerías? Quizás ahora sabes que él te mintió hace unas semanas, pero la verdad es que no te agrado desde que me conoces y no sé por qué.
Era hora de aclarar todo, para eso necesitaba comenzar por el principio. Cerré los ojos por un momento, cuando los abrí me enfoqué en ella.
— Emily respóndeme algo con honestidad por favor. — Hice una pausa mientras ella me veía fijamente — ¿Por qué no crees que merezco las cosas que he ganado y por las que me he esforzado para tenerlas ahora?
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DESENFRENADOS
RomanceCarlos Después de estar en Ferrari me enfrentaba a un nuevo panorama y un nuevo equipo, iba mentalizado y comprometido con esta aventura, estaba preparado para asumir los cambios en mi futuro, pero no estaba en absoluto preparado para el riesgo inm...
