CARLOS - Capítulo 41

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Emily me recogió en una camioneta Audi Q8, según ella la había rentado para su viaje de mañana. Fuimos a un parque, era casi media noche y el cielo estaba un poco nublado, no había mucha gente por las calles de Imola, así que podríamos tener algo de privacidad.

— Este lugar es hermoso — dijo caminando hacia un puente que atravesaba un lago pequeño a mitad del parque.

— Emily quiero...

— Carlos — me interrumpió y se detuvo en seco a mitad del puente — Sé que tenemos mucho de qué hablar, pero dame un momento — había un rastro de tristeza en su voz.

— ¿Estas bien? — pregunté con suavidad.

— No. — respondió a secas.

— Puedes decirme lo que pasa...

Ella hizo una pausa larga y yo aguardé en silencio.

— ¿Trajiste los audífonos?

Asentí, ella se sentó en el piso contra las barandillas del puente y yo me senté a su lado. Configuró mis audífonos con su teléfono y me pidió que los usara, Emily se puso los suyos y ambos miramos el lago que había frente a nosotros.

Sabía que Emily usaba la música para comunicarse, después de convivir tantos meses con ella lo tenía claro, siempre expresaba sus sentimientos a través de lo que escuchaba.

Comenzó a sonar The sound of silence de Disturbed.

Me concentré en el paisaje frente a mí, el cielo comenzó a relampaguear, parte de un bosque cercano al parque se iluminaba y volvía a ocultarse en la oscuridad. Desvié mi mirada hacia Emily, comprendiendo con la letra de esta canción que se sentía solitaria e incapaz de comunicarse. Ella permanecía mirando al frente, su rostro se iluminaba con cada relámpago, sus ojos se habían cristalizado, parpadeó y una lagrima recorrió su mejilla. Vi su mano en forma de puño apoyada en el piso y la tomé suavemente, ella enredó sus dedos con los míos, giró su cabeza lentamente y me vio a los ojos.

Sentí cómo mi corazón se quebró al ver la tristeza reflejada en su rostro, cayó otra lagrima más, puse mi otra mano sobre su mejilla y limpié con mi pulgar el rastro de su llanto. Comenzó a lloviznar y me dio una sonrisa triste.

Podía escuchar un poco los truenos, parecía que el cielo reflejaba cómo se sentía Emily, por más que tuviese una coraza para enfrentar a todos con valentía y descaro, en su interior era puro corazón y bondad.

Quizás ahora se sintiera sola, pero me tenía, sin importar lo que nos había pasado yo estaba con ella. Sus ojos se veían entre atormentados y apagados, mi corazón se sentía consumido y torturado por verla sufriendo en este momento.

Desenredé mi mano y me acerqué lo más que pude, la abracé con fuerza, acariciando su cabello con una mano y su espalda con la otra. Ella se refugió en mi abrazo, permanecimos así hasta que terminó la canción.

— Lo sé todo — confesé en un susurro.

Se separó lentamente de mí dándome una mirada confusa, tomé un suspiro y continué.

— Sé que Dominic me mintió sobre ti, pero más importante, sé que te agredió. ¿Por qué no me lo dijiste?

— ¿Por qué me creerías? Quizás ahora sabes que él te mintió hace unas semanas, pero la verdad es que no te agrado desde que me conoces y no sé por qué.

Era hora de aclarar todo, para eso necesitaba comenzar por el principio. Cerré los ojos por un momento, cuando los abrí me enfoqué en ella.

— Emily respóndeme algo con honestidad por favor. — Hice una pausa mientras ella me veía fijamente — ¿Por qué no crees que merezco las cosas que he ganado y por las que me he esforzado para tenerlas ahora?

DESENFRENADOSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora