¿Hormonas?

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Nico, por su parte, disfrutó la noche con sus amigos. La noticia del bebé los había alegrado a todos, así que el clima de esa noche fue de festejo y alegría absoluta. Aunque logró pasarla bien y distenderse por completo, una gran parte de él deseaba estar cuidando de su familia.

Le envió un mensaje a Flor a las 5:45am cuando llegó a su departamento

-Nico: llegué a casa. Te amo y los/as extraño mucho.

Flor leyó el mensaje al otro día por la mañana. El mal humor volvió a invadirle el cuerpo por completo, no podía evitarlo. Sus mejillas se pusieron rojas y frunció el ceño. Intentó calmarse con respiraciones que, en principio, fueron totalmente inútiles. Solo se sintió mejor cuando apoyó sus manos en su panza y conectó con su interior. Ya no podía pensar en ella misma y ser egoísta. La forma en la que se sintiera afectaría (para bien o para mal) la vida que llevaba dentro suyo. Decidió levantarse, prepararse un rico desayuno y salir a caminar. La mañana de sábado estaba despejada y el frío ya no azotaba con tanta intensidad. Dejó el celular sobre la mesa y salió, desligada de todo.

Volvió alrededor de las 12:30, el hambre ya empezaba a aparecer. Cuando agarró su celular tenía muchos mensajes de Nico, algunas llamadas perdidas y otros tantos mensajes de su mamá y su papá también.

-Nico: buen día amor. Como dormiste?

-Nico: amor, todo bien? Por qué no me contestas?

-Adrián: hija, despertaste ya?

-Rosa: Flor, todo bien?

-Nico: Flor!

-Nico: te estoy llamando, amor

-Nico: no me hagas asustar, seguís durmiendo?

-Nico: Flor! Atendeme

-Nico: voy para tu casa.

Leyó el último mensaje y se dio cuenta del error que había cometido: no quería asustar a nadie, solo necesitaba un poco de aire.

A los pocos minutos, la puerta se abrió.

Nico: amor! Estás acá!

Flor: acabo de ver tus mensajes, perdón

Nico: me cague todo, por qué no me contestabas? -se acercó a ella y la abrazó fuerte-

Flor: me levanté medio chinchuda y me fui a caminar, no me di cuenta de avisarte que dejaba el celular

Nico: por qué chinchuda? Estás bien?

Flor: mejor ahora, me vino bien despejarme

Nico: pero por qué te pusiste así?

Flor: nada, ya fue. No me des bola.

Nico: amor, no me digas eso. Contame -la guió hasta el sillón y le tomó las manos- dale, que pasa?

Flor: -resopló- no me hizo sentir bien que salgas ayer, no sé. Supongo que serán las hormonas. No me hagas caso.

Nico: por qué no me dijiste anoche y me venía para acá?

Flor: porque no soy una tóxica. Aunque ahora, haciéndote este planteo, un poco me siento así.

Nico: no, amor. Está bien que me digas lo que te pasa. Yo anoche estuve todo el tiempo pendiente del celu, pensando en vos... en ustedes dos. Si me decías que estabas así me venía corriendo.

Flor: pero no quiero que te dejes de juntar y de hacer tus cosas.

Nico: ninguno de los dos va a dejar de hacer sus cosas. Ni ahora ni cuando nazca nuestro bebé, pero si estás enojada o te hace sentir mal algo, lo hablamos. Sabes cómo hubiese venido anoche, me moría por estar con vos.

Siempre fuiste vos.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora