Tres deseos.

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-Flor: te extrañamos por acá! A qué hora llegas?

-Nico: me queda un rato de la capacitación todavía. Llegaré tipo 21:00.

-Flor: te espero con algo rico para comer.

Mientras lo esperaba, aprovechó para sacarse unas fotos. Empezó siendo algo casero y tranquilo, pero luego evolucionaron a unas más elaboradas, donde no se le veía la cara, sino su silueta oscura. Terminó amando el resultado. Le dedicó un rato a la edición de las fotos mientras cocinaba unas milanesas de pollo a la napolitana y cortaba algunas verduras (las pocas que le gustaban a Nico) para hacer una ensalada.

Nico: hola mi amor! Cómo estás?

Flor: hola, te extrañé -lo abrazo-

Nico: yo a ustedes -acarició su panza-

Flor: ya casi tengo lista la cena, tenes hambre?

Nico: mucha. Me voy a lavar las manos y después termino de poner lo que falta en la mesa.

Mientras cenaban, Flor le mostró las fotos que se había sacado

Nico: amor, son unos fotones

Flor: vos decís? Para tanto?

Nico: si! Re. Me encantan. Pásame esa que la quiero tener -le señaló una en particular-

Flor: esta me gustó -le mostró una- creo que la voy a subir a la historia

Nico: te va a explotar el instagram, estás hermosísima.

Finalmente, tal como Nico le había advertido, explotó su instagram. Fue la historia con más interacciones que tuvo jamás. Miles de portales levantaron la foto comentando lo linda que le quedaba la panza.

El resto de la semana pasó rápido. Flor, entretenida con el orden post-mudanza y ultimando detalles para el viaje, se olvidó completamente de su cumpleaños. Nico, por su parte, intentó ser lo más sigiloso posible y no levantar sospechas. Se reunía con Valen en la oficina por la tarde, mientras Flor creía que estaba en una reunión laboral.

El sábado Nico se levantó muy temprano, la ansiedad no lo dejaba descansar. El plan que le había ofrecido a Flor era recibir su cumpleaños en un restaurant que sabía que a Flor le encantaba. Lo que no le había contado era que allí la estarían esperando sus amigos y familia para recibir las 00:00 con ella.

A las 19:00, Flor comenzó a arreglarse. Se había comprando un vestido que le quedaba increíble: era de una tela tul con frunces, pegado al cuerpo y que le llegaba a la mitad de la pantorrilla. Eligió unos zapatos negros con un taco ancho y bajo. Sumó un blazer y una cartera de charol. El makeup le había salido mejor que nunca y había logrado dominar la Dyson para hacerse unos bucles. El resultado le gustaba mucho.

Nico: wow, estás más hermosa que nunca.

Flor: me gusta, eh. Saquemos muchas fotos hoy así amortizo el look.

Nico la miró y sonrió. Ella no sabía que toda la gente que la esperaba iba a sacarle miles de fotos. Y que incluso habría un fotógrafo contratado para el momento del baile post-cena.

Al llegar al restaurant, en la recepción, a Flor le pareció extraño ver tan poca gente.

Flor: no hay nadie, que raro.

Nico: y, la gente no tiene un mango -se excusó- por ahí vienen más tarde.

Cuando ingresaron al salón principal, aún estaba oscuro. Flor observaba todo extrañada. No entendía porque, un sábado a las 21:30, un restaurant como ese este tan desolado y oscuro.

Cuando estuvo a punto de hacerle un comentario a Nico, las luces se prendieron de golpe y se encontró con caras conocidas que le sonreían al grito de "SORPRESA". Papelitos plateados volaban por el aire, estaba lleno de globos y una gran torta ocupaba una mesa con mantel blanco.

Se giró para mirarlo a Nico, sin poder creer lo que estaba pasando

Flor: que?

Nico: sorpresa, mi amor!

Todos comenzaron a acercarse para abrazarla. Luego, se ubicaron en las mesas del gran salón. Nico se había ocupado de tener un lugar solo para ellos, donde nadie pueda sacarle fotos desprevenida o hacerle comentarios. Estaban rodeados de la gente que más la quería, todo estaba bien.

A las 23:59, Nico se acercó a ella, le tomó la mano y la guió hacia la mesa de mantel blanco. Una moza estiró su mano sobre la vela para encenderla.

Todos comenzaron a cantarle, mientras aplaudían y sacaban fotos o filmaban, el feliz cumpleaños.

Flor estaba muy emocionada. Las lágrimas brotaban de sus ojos mientras sonreía. Antes de soplar la velita, puso ambas manos sobre su panza y cerró los ojos. Se sintió absurda porque no se le ocurría que dedos pedir: sentía que lo tenía todo. Al final, se decidió.

que nuestra bebé sea sana que siempre la rodee mucho amorque nunca nos falte el trabajo

Sopló con fuerza, convencida de que el universo haría sus sueños realidad.

Nico se acercó a ella y la besó.

Flor: gracias por esta sorpresa, mi amor

Nico: te mereces todo y siempre voy a intentar hacerte feliz. Te amo mucho. Feliz cumpleaños.

El resto se acercó a ella a abrazarla y expresarle sus buenos deseos. Una vez pasado el momento de la torta, la música comenzó a sonar, invitando a todos a bailar.

Llegaron a su casa a las 3:45, con los pies hinchados de tanto bailar.

El domingo durmieron hasta el mediodía. No podían levantarse de la cama.

Flor: buen día, mi amor.

Nico: buen día! Como dormiste?

Flor: como un oso. Me desmayé apenas llegamos, no daba más.

Nico: la pasaste bien anoche?

Flor: creo que fue el mejor cumpleaños de mi vida. Y te pasaste, de verdad no me lo esperaba para nada.

Nico: era la idea, que no sospeches. Creo que salió bien!

Flor: salió más que bien! Gracias, mi vida.

Nico: me ayudó a organizarlo Valen que es una genia para estas cosas.

Flor: ya mismo le mando un mensaje para agradecerle.

Después de mandarle un mensaje a su amiga, volvió a Nico.

Flor: mañana vamos a ver a nuestra bebita otra vez! Y después nos vamos de viaje. Cuantas cosas!

Nico: si, un montón. Me mandaron un mensaje ayer de la aerolínea para decirme que el vuelo se adelantó un par de horas.

Flor: a qué hora salimos?

Nico: salíamos el miércoles a la noche, pero nos lo adelantaron para las 4 de la tarde.

Flor: vamos a poder ir al programa?

Nico: me parece que no, tenemos que estar 3 horas antes en el aeropuerto y tenemos, con suerte, una hora de viaje hasta Ezeiza. Me parece que ese miércoles ya no vamos.

Flor: no dijimos nada en el programa de que nos vamos, todavía.

Nico: mañana en algún huequito lo decimos, no te preocupes -hizo un silencio y la miró fijo- ah, me olvidé de algo

Flor: que?

Nico: feliz cumpleaños!

Se abalanzó sobre ella y comenzó a besarla por toda la cara y el cuello. Rápidamente, los besos y las caricias escalaron su intensidad y se convirtieron en unas apasionadas, que los llevaron a amarse ferozmente.

Al terminar, se metieron en la ducha juntos. Habían adquirido esa "rutina" de pareja que les encantaba, era un plan que amaban compartir porque los llenaba de paz; un momento muy íntimo, donde conectaban entre ellos y se llenaban de mimos. 

Siempre fuiste vos.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora