Cap 20 (Maratón 2/3

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Atención, ese cap tiene gatillo de depresión y mención al suicidio, si por algo sos sensible a esos temas, no lo leas. 

Cris bajó las escaleras con una expresión pensativa, mientras Gustavo la observaba desde el pie de las mismas. Él había escuchado parte de la conversación desde la distancia, pero prefirió no interrumpir, sabiendo que aquel era un momento íntimo entre madre e hija.

— ¿Todo bien? —preguntó Gustavo en voz baja, acercándose a ella cuando llegó al último escalón.

Cris asintió lentamente, aunque sus ojos aún reflejaban la mezcla de emociones que le había traído la charla con Abril.

— Sí, todo bien —respondió, esbozando una pequeña sonrisa—. Solo... me di cuenta de cuán rápido ha crecido nuestra hija. Parece que fue ayer cuando nació, y ahora mírala... enamorada, creciendo, enfrentando sus propias batallas.

Gustavo la miró con ternura y colocó una mano en su hombro, apretándolo suavemente.

— Lo hiciste bien, Cris. Ella es una chica increíble, y eso es gracias a vos.

Cris sonrió, aunque una pequeña lágrima amenazaba con rodar por su mejilla.

— A veces siento que no estuve lo suficiente para ella... con todo lo que pasó con el portal, con Belén y tantas cosas... Pero escucharla hoy, verla tan feliz... creo que de alguna manera hemos hecho las cosas bien, ¿no?

Gustavo asintió, sin quitarle la vista de encima.

— Claro que sí. Abril es fuerte, tiene un gran corazón, y eso lo aprendió de vos. Y también de todo lo que ha vivido acá, en esta casa, con todos nosotros.

Cris suspiró, sintiendo un peso leve levantarse de sus hombros.

— Tenés razón —dijo, finalmente dejando que una sonrisa sincera se asomara en su rostro—. Hemos pasado por mucho, pero aquí seguimos, juntos.

Gustavo le devolvió la sonrisa y luego la envolvió en un cálido abrazo. Cris se dejó llevar por ese momento, sintiendo el apoyo de Gustavo como un ancla en medio de las emociones que la habían abrumado.

— Vamos a estar bien —murmuró él—. Todos.

Cris cerró los ojos por un momento, disfrutando del abrazo antes de separarse suavemente.

— Gracias, Gustavo. Vos siempre sabés qué decir.

Gustavo rió ligeramente y luego le dio un beso en la frente.

— Es mi trabajo, ¿no? Ahora, vamos a dormir. Mañana será otro día agitado.

— Si, mañana será largo, estamos con lo de Margarita que se estrenará por Telefe y mañana los chicos tendrán un evento en radio Disney. 

— Belén estaría orgullosa de verte saliendo adelante y enganchada otra vez con la escritura, es lindo que vuelvas a florecer y mandar tus ocurrencias.

—  Aveces me gustaría volver el tiempo hacia atrás y salvar nuestra niña, pero eso no nos cabe, lo que nos toca ahora es estar por Abril, por Sol y por los trillizos, mismo que yo nunca más vuelva a ser feliz como antes ... Yo nunca podré cumplir la promesa que hice a Azul, yo metí la pata y traicioné mis sueños, yo no pude proteger a Belén y la Wacha de Martirio se mandó de las suyas. Yo no pude impedirle de dañar a nuestra nena y tampoco pude dar a Abril el amor que se merecía, desde que sucedió lo del portal yo me alejé y me volví la peor versión de mí misma. 

Gustavo la escuchó en silencio, dándole el espacio que ella necesitaba para desahogar todo lo que llevaba dentro. Sabía que Cris había cargado con esas culpas durante mucho tiempo, y aunque él siempre intentaba hacerla ver que no todo había sido su responsabilidad, entendía que algunas heridas eran más profundas de lo que las palabras podían sanar.

CHIQUITITAS 2024Donde viven las historias. Descúbrelo ahora