Fach sonrió con ternura, apretando suavemente la mano de Anahí.
— ¿Aceptarte? No sólo eso, Anahí. Creo que te van a querer tanto como te quiero yo. Porque, aunque todo esto sea un lío de universos y líneas temporales, lo único que importa es lo que somos aquí y ahora. Y tú siempre serás parte de esta familia, pase lo que pase.
Anahí bajó la mirada, pensativa. Había tanto que asimilar, tantos cambios, pero las palabras de Fach le daban una tranquilidad que hacía tiempo no sentía.
— No sé si estoy lista para ser hija de Abril y Marcos. Son tan... distintos.
Fach rio suavemente, sin soltar su mano.
— Son distintos, sí. Pero eso es lo que los hace perfectos para este nuevo comienzo. Te prometo que no estás sola en esto.
Anahí levantó la vista, encontrando en los ojos de Fach la misma calidez y seguridad que siempre había sentido cuando lo veía.
— Gracias, Fach. Por siempre estar ahí para mí.
— Siempre, hermanita. Aunque ahora seamos "hijos" de diferentes padres, eso no cambia lo que somos.
Ambos se abrazaron con fuerza, sellando un vínculo que ni los universos paralelos ni los giros del destino podrían romper.
En el comedor, mientras los demás celebraban, Azul irrumpió con cajas de pizza y un entusiasmo contagioso.
— ¡Llegó la comida! Pero cuidado, porque esta vez pedí extra de todo: queso, peperoni y felicidad.
Las risas llenaron la habitación mientras todos se apresuraban a servirse. Abril y Marcos, aunque algo abrumados por las revelaciones recientes, se encontraron rodeados por el cariño de los demás.
— ¿Estás pensando lo mismo que yo? —susurró Abril, mirando a Marcos mientras los niños reían y compartían anécdotas.
— Si estás pensando que esta familia es un caos maravilloso, entonces sí —respondió Marcos, con una sonrisa cómplice.
— Exacto. Y ¿sabes qué? No lo cambiaría por nada.
Marcos tomó la mano de Abril y la besó suavemente.
— Ni yo.
En eso, Fach se acercó con Anahî que se acercó a Abril y la abrazó.
Abril no tenía reacción, sintió que ese abrazó era totalmente suyo, sintió que la niña ya no buscaba a alguien más, solo buscaba a ella.
Abril seguía confusa cuando Fach empezó a explicar
— Hubo un cambio de líneas temporales, mi universo se fusionó con el suyo, yo y mis hermanos de allá pasamos a ser hijos de Belén y Alejo, al paso que los trillizos de acá ahora son tuyos y de Marcos... Con el tiempo los recuerdos de la nueva línea temporal se van a acomodar... — el chico tenía los ojos húmedos y una emoción contenida.
Abril escuchaba las palabras de Fach como si intentara descifrar un rompecabezas imposible. Su corazón latía rápido, pero al mismo tiempo, el abrazo de Anahí la anclaba, la llenaba de una calidez inesperada. Había algo profundamente natural en ese gesto, como si siempre hubiera estado destinado a ocurrir.
Marcos, a su lado, colocó una mano en el hombro de Abril. Aunque él también estaba procesando las revelaciones, su instinto le decía que lo más importante en ese momento era estar presentes, ser un apoyo para los niños que ahora eran su familia.
— Entonces... —comenzó Abril, su voz apenas un susurro mientras acariciaba el pelo de Anahí—, ¿significa que ustedes… nos recuerdan de otra forma? ¿Como si siempre hubiéramos sido sus padres?
