Cap 41

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Todos, reunidos en un gran círculo, dejaron que la última nota de la canción resonara en el aire. Sus corazones estaban sincronizados en esa melodía que les recordaba que no estaban solos, que sus historias, sus dolores y sus esperanzas estaban entrelazados. Franco, sintiendo un calor en el pecho, miró a cada uno de sus amigos y comprendió que, aunque su camino sería arduo, jamás tendría que recorrerlo en soledad.

En ese instante, Ariana se acercó y lo abrazó, envolviéndolo en un cariño que iba más allá de las palabras. Él le devolvió el gesto con fuerza, sosteniéndose en esa conexión que compartían desde hacía tanto tiempo. Aquella juntada se convirtió en mucho más que una reunión; fue un recordatorio de que el amor y la amistad que los unían era más fuerte que cualquier dificultad o distancia.

La noche avanzaba, y las risas y los recuerdos continuaban fluyendo. Cada uno de ellos, en algún punto de la velada, compartió sus sueños para el futuro y lo que deseaba lograr. Franco escuchó atentamente, sintiendo una mezcla de gratitud y esperanza. Sabía que la misión con Alejo lo seguiría preocupando, pero también entendía que, con el apoyo de todos sus seres queridos, cualquier obstáculo sería menos intimidante.

Finalmente, cuando la reunión estaba a punto de terminar, Mora se dirigió a todos con una mirada decidida y una sonrisa cargada de nostalgia.

— Esta noche fue especial, chicos. Prometamos que no importa lo que pase, vamos a seguir estando el uno para el otro. Que ninguna distancia, ni universo, nos separe.

Todos asintieron, emocionados, y uno a uno fueron abrazándose, sellando esa promesa en sus corazones. Para Franco, aquella noche no solo representaba una tregua en sus desafíos, sino también una reafirmación de que el lazo que los unía era eterno.

Con el corazón un poco más ligero y una sonrisa sincera en los labios, Franco se despidió de sus amigos, sintiendo que, al final, lo que realmente importaba era la fuerza de esos lazos que lo sostendrían en cada paso que diera hacia su destino.

— ¿Fran, todos estos nenes son tus hermanos? — Mateo preguntó ya a la salida. 

— Si, el hogar es un legado de mi madre, y aunque ella no esté físicamente, los pequeños son mis hermanos y mis debilidades. 

— Es lindo ese sentido de família que vivimos, en todos los meses de filmaciones de Margarita nos convertimos en familia y aunque no tuvimos tantas escenas, dalo por seguro que te vemos como un hermano más.  Podés contar con nosotros pa lo que sea. — expresó Mateo.   

— Muchas gracias Mate, significa mucho para mí. 

— No tenés que agradecer, pa eso son los amigos y la familia, y nosotros somos eso. 

Mientras Franco y Mateo intercambiaban esa promesa de apoyo incondicional, un aire de serenidad envolvía el lugar. Aquella noche había logrado unir aún más los lazos que ambos habían construido durante los meses de rodaje y, ahora, sus vidas parecían conectadas no solo por el trabajo, sino por una hermandad sincera.

— Vos sabés, ¿no? Que las cosas que hacemos en el set muchas veces reflejan lo que sentimos afuera — comentó Franco, con una mirada pensativa —. Creo que, en estos meses, he aprendido de ustedes cosas que ni siquiera sabía que necesitaba aprender.

— A veces, los mejores aprendizajes llegan sin que los busquemos — respondió Mateo, dándole una palmada en la espalda —. Y lo bueno de la familia es eso, estar ahí aunque no se diga. Vos, Franco, sos alguien en quien todos confiamos, sos el hermano mayor de la pandilla. Todos lo sentimos.

Franco sonrió, visiblemente conmovido. Miró a su alrededor, recordando todas las risas, las confesiones y las lágrimas compartidas esa noche. Sabía que ese era un recuerdo que atesoraría para siempre.

CHIQUITITAS 2024Donde viven las historias. Descúbrelo ahora