Cap 44

16 4 0
                                        

Mientras tanto en el universo de Franco, los chufos se preparaban para dormir y Fach vio como Valentín parecía ofuscado. 

El chico entonces lo llevó a su pieza y empezaron a charlar.  

— ¿Bro, estás bien? Te veo más callado de lo normal.

— No tenemos nada que hablar, mi asunto es con el otro Franco.  No te conozco ni me interesa hacerlo. — Valentín parecía enojado. 

— Somos hermanos. 

— No, tu Belén es otra Belén y no es la misma que yo conocí. ¡Vos y yo no somos nada!

— Aceptando o no aceptando, vos y yo somos hermanos.  Aceptando o no aceptando, yo te quiero y me importas un montón.  — Franco miraba a su hermano.   

— ¿En serio te importas conmigo?   — Valentín preguntó inseguro.

— ¿Y por qué no me importaría con vos?

— ¿Y que viniste a hacer acá? 

— Despertar a papá del flikiti dormilón ese que le agarró.

— ¿Y crees que podrás hacerlo?  — Valentín preguntó

Franco sonrió con una mezcla de determinación y esperanza, notando que, aunque Valentín intentaba mostrarse distante, sus preguntas revelaban una curiosidad genuina.

— Claro que creo que podré hacerlo —respondió Franco, acercándose un poco más a su hermano—. Papá necesita despertarse, y si hay algo que sé, es que nada en este mundo es imposible cuando estamos juntos.

Valentín lo observó en silencio, sus ojos revelando un destello de emoción que intentaba ocultar. Había pasado tanto tiempo sintiéndose solo, especialmente después de que Facu había llegado y ofuscado a su Franco. Ahora, frente a este Franco, sentía una mezcla de familiaridad y desconfianza.

— Mirá, no tenés por qué hacerte el cercano conmigo —murmuró, desviando la mirada—. Yo aprendí a arreglármelas solo, sin depender de nadie. Yo y mis hermanos siempre nos arreglamos solos y ahora venís a robar el lugar de nuestro Franco, sos un gil de cuarta, nene. 

Franco suspiró, comprendiendo que Valentín había levantado una barrera por protección, pero no planeaba rendirse. Se acercó aún más y puso una mano en el hombro de su hermano.

— No vengo a reemplazar al Franco que conocés, Valentín. Lo que quiero es que sepas que, pase lo que pase, nunca estás solo. Podés rechazarme mil veces, pero acá estaré cuando necesites alguien en quien confiar.

Valentín apretó los labios, su mirada todavía algo esquiva, pero el tono suave de Franco comenzó a ablandar la dureza que había construido alrededor de su corazón.

— Si despertás a papá… ¿te quedarías? —preguntó en voz baja, como si temiera la respuesta.

Franco lo miró a los ojos con una sonrisa sincera.

— No sé cuánto tiempo tengo acá, pero mientras esté, seré tu hermano. Y aunque tenga que irme… quiero que sepas que siempre estaré cuidándote, de alguna forma.

Valentín tragó saliva, luchando contra el nudo en su garganta, y finalmente asintió en silencio, permitiendo que una pequeña esperanza se colara entre sus sentimientos encontrados.

— Bueno… entonces… quizás… podemos intentar conocernos un poco, ¿no? —murmuró, permitiendo que una pequeña sonrisa tímida se asomara.

Franco asintió con entusiasmo. 

— Claro, tenemos tiempo para eso, aunque mañana tenés un examen en el cole, no? 

— Uy el examen.  — el menor se rascó la cabeza. 

CHIQUITITAS 2024Donde viven las historias. Descúbrelo ahora