Cap 34 : El impulso de volver

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Xacnia

Habían sido días extraños, mi energía parecía haber desaparecido, dejándome envuelta en una neblina constante de cansancio.

Hoy, sin embargo, decidí hacer un esfuerzo por sacudir esa sensación.

Me di un baño largo, dejando que el agua lavara no solo la suciedad, sino también algo del peso que llevaba en el pecho.

Después, una comida me llenó de fuerzas, aunque fuera solo un poco.

Mientras terminaba de vestirme, escuché pasos y una voz conocida.

Me giré y vi a Bjön, observándome con una sonrisa tranquila.

-Hoy es mi despedida de soltero -me dijo, sin rodeos-. Pero si no estás lista para salir de nuevo, dímelo.

La pregunta me hizo sonreír, aunque no pude evitar alzar una ceja con curiosidad.

-¿No van a estar solo los hombres? -pregunté, segura de que esa sería una noche de celebración exclusiva para ellos.

Bjön soltó una carcajada, agitando la cabeza como si mi pregunta le resultara divertida.

-Tú eres como uno más de nosotros -respondió, en un tono afectuoso que hacía que sus palabras no fueran un simple cumplido, sino una verdad que él creía.

Una risa brotó de mis labios, agradecida y algo aliviada.

Había sido un tiempo extraño, pero su amistad me había hecho sentir en casa, de una manera que no podría explicar.

-Gracias por el cumplido, Bjön -le respondí, sintiendo un extraño calor en el pecho.

El ambiente se relajó, y una chispa de entusiasmo despertó en mí.

Necesitaba esa noche; necesitaba volver a sentirme viva, aunque fuera solo por un rato.

-No me lo perdería por nada del mundo -añadí, con una sonrisa decidida.

Bjön asintió, satisfecho, y ambos salimos del cuarto, listos para enfrentar lo que esa noche traería.

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Despedida de soltero

La fiesta de despedida de Bjön era un torbellino de risas, música y euforia, una celebración donde todos parecían entregarse al júbilo sin reservas.

Aunque disfrutaba de ver a mis amigos tan animados, me encontraba en un rincón, observando, como si fuera parte y no parte de la celebración al mismo tiempo.

Me sentía mejor, pero mi energía seguía apagada, y había algo en el bullicio que me resultaba un poco abrumador.

Mientras observaba, sentí una presencia acercarse.

Al girarme, me encontré con Matteo, que me miraba con una sonrisa amistosa, tan cálida y sincera que no pude evitar sonreírle de vuelta.

-Te extrañé, Xacnia -dijo, con un tono tan simple y honesto que me sentí realmente valorada.

-Gracias -respondí con una sonrisa-. Yo también te extrañé.

Su presencia siempre me traía algo de calma, como si me devolviera la sensación de hogar.

Matteo me miró de arriba abajo con una sonrisa en sus labios, y luego, con una chispa en los ojos, extendió su mano hacia mí.

-¿Quieres unirte al baile?

Miré su mano extendida por un momento, y luego la tomé sin dudar.

-Claro, ¿por qué no? -respondí, sintiendo una chispa de entusiasmo.

El Mismo Temperamento Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora