Cap 46 : A ti

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El golpe en la puerta fue lo que me sacó del sueño la mañana siguiente.

Apenas mis ojos se acostumbraron a la luz, escuché la voz grave de Björn desde el otro lado.

-No te vi llegar anoche, ¿estás bien?

Me incorporé rápidamente, acomodando mis ropas y frotándome los ojos para despejarme.

Abrí la puerta y me encontré con la mirada seria de Björn, quien me observaba con algo de preocupación.

-Björn... -dudé un instante, pero sabía que tenía que decirle lo que había escuchado de Matteo-. Necesito hablarte de algo. Es sobre Matteo.

Su expresión se tensó, atento a mis palabras.

-Esta mañana, cuando llegué, lo vi hablando con un hombre desconocido.

Le estaba diciendo que yo estaba bien.

Ese hombre le respondió que sería buena información para mi padre... Thorgrim.

El rostro de Björn se endureció; la mención de mi padre nunca le caía bien a él ni a los suyos. Respiró profundamente antes de hablar.

-Eso es traición, Xacnia. Matteo sabe bien que yo y todos mis aliados somos enemigos de Thorgrim. Que le pase información... no puede quedarse así.

La tensión en su voz era palpable. Sin embargo, su semblante pronto cambió a uno de determinación.

-No te preocupes, pensaremos en un plan para solucionar esto. Pero dime, ¿sabes algo de Ivar? Tampoco lo vi.

Mi corazón dio un pequeño salto ante la mención de Ivar, y traté de mantener mi expresión serena.

-Él llegó conmigo -respondí, con una naturalidad forzada.

Björn asintió, aparentemente satisfecho con mi respuesta, y después de una mirada rápida, se dio media vuelta y se fue, cerrando la puerta tras él.

Exhalé un suspiro aliviado, pero apenas pude recomponerme cuando escuché una voz detrás de mí, suave pero firme:

-Así que se trataba de eso.

Me giré y vi a Ivar, quien se había quedado oculto en mi habitación todo el tiempo.

Su mirada era inquisitiva, aunque también algo comprensiva.

Suspiré de nuevo, más hondo esta vez, sintiendo el peso de lo que acababa de compartir.

-Mi padre nunca se preocupó realmente por mí, Ivar. No entiendo qué es lo que quiere ahora -murmuré, incapaz de ocultar la tristeza en mi voz.

Él se acercó y, sin decir nada, depositó un beso cálido en mi frente.

Una sonrisa pequeña y sincera apareció en mis labios, y sin pensarlo demasiado, lo abracé, aunque fue un gesto breve.

La situación era delicada, y el peligro de que alguien lo descubriera en mi habitación era real.

-Vete antes de que alguien te encuentre aquí -le susurré, algo divertida al ver su expresión cautelosa.

-Parezco tu amante clandestino -dijo, y su sonrisa traviesa hizo que soltara una risa suave.

-Vete -le repetí, con una risa ahogada, empujándolo suavemente hacia la puerta.

Ivar asintió y se dispuso a salir.

Pensé que se había ido finalmente, y empecé a relajarme cuando, de repente, sentí una palmada audaz en mi trasero que me hizo dar un salto y gritar:

El Mismo Temperamento Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora