El aire se volvió tenso cuando vi a Ivar frente a Ubbe, sus cuerpos a solo un par de metros de distancia.
La intensidad en la mirada de Ivar me llenó de inquietud.
Sin pensarlo, corrí hacia ellos, empujando a Ivar con todas mis fuerzas para separarlos.
-¡¿Qué mierda está pasando?! -grité, sintiendo cómo la confusión y el miedo se apoderaban de mí.
La expresión de Ivar se tornó más oscura al notar mi intervención.
Su mirada, que antes reflejaba furia, ahora estaba cargada de una mezcla de dolor y rabia.
-¡No te metas, Xacnia! -respondió, su voz temblando con emoción, como si mi presencia solo empeorara las cosas.
Ubbe, que se había mantenido en calma, me miró con una expresión de sorpresa.
Entonces, rompió el silencio.
-No sabía que era tu chica, hermano.
Mis pensamientos se agolpaban, y una punzada de incredulidad me atravesó.
¿Era Ivar su hermano?
Nunca había imaginado que estaban conectados de esa manera.
-¿Es tu hermano? -pregunté, la incredulidad resonando en mi voz.
Ragnar se acercó, su mirada llena de preocupación.
-Llévala a tu habitación, Ivar -ordenó, como si quisiera poner fin a la tensión.
Ivar me miró, su expresión una mezcla de frustración y deseo.
Sentí que el aire se volvía más denso entre nosotros, y el caos a mi alrededor parecía desvanecerse mientras me perdía en sus ojos.
Cuando Ragnar nos dio la orden, un impulso me llevó a acercarme a Ivar
Levante mi mano para ver su herida,pero antes de que pudiera tocar su rostro, él se alejó, evitando mi mano.
-¿Por qué estás tan enojado? -le pregunté, sintiendo que la preocupación me llenaba.
Estaba cansada de las peleas y de la confusión que giraba a nuestro alrededor.
Ivar se levantó, su mirada ahora era un torbellino de celos.
-Ubbe trató de besarte -dijo, su voz baja, pero cada palabra cortaba el aire como una espada.
Mi corazón dio un vuelco, y la rabia burbujeó dentro de mí.
-¡No pasó nada! -exclamé, tratando de calmar la tempestad entre nosotros-.El no sabía que esto provocaría tal problema.
No tienes que hacerle esto a tu hermano.
Ivar se acercó un paso, su mandíbula tensa y sus ojos ardiendo.
-¿Y qué se supone que iba a pensar? ¡Estás ahí con él, hablando de cosas que ni siquiera puedo comprender! ¿Qué esperabas que sintiera? -su voz temblaba con ira contenida.
-Estábamos hablando sobre flores, Ivar -respondí, sintiendo que mi propia voz se alzaba con frustración-. No todo es sobre batallas y celos. Ubbe no significa nada para mí.
-Eso dices, pero no parece así -replicó, su tono mordaz-. Siempre tan cercana a todos, siempre sonriendo, compartiendo historias.
La impotencia creció en mí.
-¿Y qué quieres que haga? ¿Que me aleje de todos por miedo a que pienses que me importan? -exclamé, sintiendo cómo la tensión se desbordaba-. Siempre me haces sentir como si estuviera en la cuerda floja, Ivar.
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El Mismo Temperamento
FantasiaXacnia siempre penso que nadie la entenderia por su mente macabra,nunca penso que encontraria a alguien con el mismo temperamento de locura hasta tal punto de asesinar
