Cap 14 : Como se siente?

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Ivar








Nuestros labios están unidos en un beso apasionado, y puedo sentir su calor y su respiración acelerada.

Sus brazos rodean mi cintura, atrayéndome hacia ella.

Mi polla duele de lo duro que esta.

Entro tanto en ella que el liquido sale rapidamente.

No puedo parar.

No puedo controlarme.

Hago movimientos sin parar,mi zona esta caliente.

—Ivar— gime sobre mis labios,arañando mi espalda lo que me hace gemir

Mi nombre en su boca hizo que mi pene elevada mas.

Llevo mi boca sobre uno de sus pechos,coloca mis labios en esta y empiezo a morder abrutamente

—Ivar—gime de dolor pero profundiza mas el chupom agarrando mi pelo atrayéndome sobre su pecho

Mi piel está en llamas, y mi corazón late con fuerza.
Puedo sentir su pecho contra el mío, y su vientre plano bajo mi cintura.

Nuestros cuerpos están entrelazados, como si fueran uno solo.

—Ivar

Xacnia jadea suavemente, y yo siento su aliento en mi oreja.

Su mano baja hasta mi cadera, y me atrae hacia ella.

Dejo de lamer y la beso con desesperación.

Nuestros movimientos son lentos y sensuales, como si estuviéramos bailando en un ritmo solo nuestro.

Mi boca se separa de la suya, y miro hacia abajo.

Sus ojos están cerrados, y su rostro está relajado en una expresión de placer.

Su piel es suave y radiante, y yo quiero explorar cada rincón de su cuerpo.

Mi boca vuelve a encontrar la suya, y nos perdemos en un beso profundo y apasionado.

—Ivar despierta

Espera

¿Que?

Me desperté con un sobresalto, jadeando.

Mi corazón latía con fuerza y mi piel estaba cubierta de sudor.

Miré a mi alrededor, intentando recordar dónde estaba.

Xacnia estaba sentada a mi lado, observándome con preocupación.

—¿Qué te pasa, Ivar? —preguntó, acariciando mi frente.

Me incorporé, intentando recuperar la respiración.

No quería admitir lo que había soñado.

No quería que Xacnia supiera qué había visto en mi mente.

—Estoy bien —dije, intentando sonreír.

Pero Xacnia no se creyó mi mentira. Me miró fijamente, como si intentara leer mi mente.

—¿De verdad? —preguntó, su voz llena de dudas—. Porque estabas gritando.

Me sentí avergonzado.

No quería que Xacnia supiera que había soñado con ella, que había imaginado sus labios en los míos, su cuerpo cerca del mío.

—No sé —dije, encogiéndome de hombros—. Debe haber sido un mal sueño.

Xacnia se acostó a mi lado, abrazándome suavemente.

Su calor y su cercanía me hicieron sentir algo que no debería sentir.

El Mismo Temperamento Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora