Nadie sabía lo roto que estaba por dentro.
Ni siquiera las personas más cercanas a él sabían lo destrozado que estaba.
Ni las personas que decían amarlo lograron notar el dolor que llenaba su corazón.
Un dolor que debería ser amor.
Un dolor que siem...
Sasuke se adentró al salón vacío y dejó sus cosas en su lugar.
Decidió salir nuevamente del salon y se dirigió a la terraza. No quería estar presente cuando sus compañeros comenzarán a llegar, por lo que prefirió irse a un lugar donde pudiera estar solo y tranquilo.
Al llegar, abrió la puerta y salió. El cielo estaba despejado y dejaba ver los tonos naranjas del amanecer que había comenzado minutos atrás.
El ruido de la puerta cerrándose a sus espaldas resonó por el lugar, siendo seguido por el de sus pasos. Se detuvo al estar frente a la barda y, en esta ocasión, decidió pasar la barda con sumo cuidado hasta poder sentarse en ella.
Sus pies caían cómodamente hacia el otro lado de la pequeña barda, apoyó sus brazos sobre la misma y se inclinó levemente hacia enfrente. La vista de los jardines se extendió frente a él y un sentimiento acogedor mezclado con un poco de adrenalina lo invadió al sentirse libre en ese lugar.
Los minutos pasaron y el ruido de su celular rompió el silencio, lo sacó del bolsillo y vió la notificación de un mensaje; decidió no prestarle mucha atención al ver el nombre del remitente y se fijó en la hora.
Faltaba poco para que iniciarán las clases.
Soltó un suspiro al tener que regresar al salón y se movió delicadamente hasta bajar de la barda. Caminó hacia la puerta y se adentró al gran edificio, bajó las escaleras con calma y se dirigió a su aula con resignación.
Al entrar al aula vió a casi todos sus compañeros; se adentró hasta llegar a su asiento e ignoró la mayoría de las miradas dirigidas a él. Ya estaba acostumbrado a ello y no podía importarle menos en ese momento.
Su mente se había sumergido en una calma absoluta después de subir a la terraza y creía que nada valía la pena más que permanecer de esa forma.
Sin pensar en nada y sin preocuparse por nada más.
Fue cuestión de minutos para que el timbre que anunciaba las clases resonará fuertemente y poco después entró el maestro.
Dando inicio a las clases y los exámenes que le deparaba el día.
Afortunadamente para Sasuke, no tenía que presentar ningún proyecto en conjunto con sus compañeros, solo fueron algunos exámenes y actividades finales.
Por lo que fue fácil para él alejarse y evitar a sus compañeros.
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Al día siguiente Sasuke regresó a la azotea cuando llegó y se quedó ahí hasta que faltaban unos minutos para el inicio de clases.
En su última clase tendría que presentar el proyecto de matemáticas junto a Neji, ambos se habían organizado bien y solo tuvieron que intercambiar un par de mensajes para rectificar todo.
Las primeras horas pasaron y el receso había llegado y había logrado ir a la azotea sin que nadie de su salón se diera cuenta. Estaba terminando de comer del obentō que su padre le había preparado cuando el característico ruido de la puerta abriéndose resonó captando su atención al instante.