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Regresaron a las diez de la noche, habían decidido cenar en un restaurante y al terminar caminaron un poco antes de finalmente irse.

-. Me gustó mucho la cena.- la voz de Sasuke rompió el silencio de la casa.

-. A mí igual, deberíamos de ir cuando tu madre regrese.- vió fijamente la espalda de su hijo antes de cerrar la puerta.

-. Sí.- un bostezo cortó lo que decía y se detuvo en medio de la sala para voltear a ver a su padre.

-. ¿Estás cansado verdad?.- le sonrió un poco mientras se acercaba a su hijo.

-. Sí, fue un día largo.- respondió con una gran sonrisa, a pesar del sueño que se reflejaba en su rostro.

-. Te traeré un poco de agua antes de que vayas a tu cuarto.- le revolvió el cabello cariñosamente.

Sasuke asintió y vió como su padre se adentraba en la cocina, luego de unos minutos Fugaku regresó con él.

-. Toma.- se la dió, su hijo agarró el vaso y tomó el agua al instante, pues se había cansado con la caminata que dieron.

-. Gracias, padre.- le entregó el vaso.

-. Ahora ve a tu habitación.- le sonrió con cariño antes de girar y caminar a la cocina -. Llevaré tu regalo en un momento.- agregó antes de adentrarse por completo.

Con la salida y el cansancio se había olvidado de que su padre le dijo que su regalo se lo daría después de cenar, sonrió y se dirigió a su habitación con renovada energía y emoción.

Se estaba lavando los dientes cuando de repente se sintió algo mareado, frunció el ceño y cerró los ojos por unos segundos, al abrirlos escupió la pasta de dientes y se enjuagó la boca.
Dió unos cuantos pasos para salir del baño, pero nuevamente se sintió mareado.

Sacudió la cabeza un poco antes de que el mareo pasara y retomó su caminar.
Su cuerpo se sentía un tanto pesado y creyó que se debía al cansancio, por lo que no le dió mucha importancia y decidió ponerse su pijama para dormirse después de abrir el regalo que su padre le daría.

Terminó de abrochar los botones de la camisa y alizó la suave tela sintiendo que su vista se volvía algo borrosa en las esquinas nuevamente.
Decidió que era mejor recostarse, así que giró hacia su cama, pero eso provocó que su mente diera vueltas; extendió una de sus manos mientras la otra la llevaba a su cabeza.

Se sentía extraño, su cuerpo comenzaba a sentirse adormecido y su corazón parecía latir más fuerte.
Dió un par de pasos hacia la cama.

Fugaku cerró la puerta a sus espaldas, sonriendo al ver como su hijo se tambaleaba al intentar llegar a su cama.

Se acercó con sumo cuidado y sin hacer ruido alguno.

Faltaban solo un par de pasos para que llegara a la cama, pero tropezó con sus propios pies y estaba por caer cuando unos fuertes brazos lo agarraron.

-. Te atrapé.- su voz resonó en la silenciosa habitación mientras abrazaba a su hijo.

Un escalofrío recorrió el cuerpo de Sasuke ante el fuerte agarre, su padre se inclinó sobre él y sus manos comenzaron a moverse por su abdomen.

-. ¿Papá?.- preguntó con temblor en su voz.

Las manos de Fugaku viajaban de su abdomen a su pecho, tocándolo sobre la fina tela de seda.

-. He esperado por esto durante mucho tiempo.- susurró en el oído contrario.

El miedo comenzó a apoderarse de él, intentó alejar a su padre, pero no pudo hacer más que forcejear un poco, su cuerpo parecía no tener fuerza alguna para luchar.

Roto Donde viven las historias. Descúbrelo ahora