Nadie sabía lo roto que estaba por dentro.
Ni siquiera las personas más cercanas a él sabían lo destrozado que estaba.
Ni las personas que decían amarlo lograron notar el dolor que llenaba su corazón.
Un dolor que debería ser amor.
Un dolor que siem...
Las primeras horas pasaron con normalidad, los maestros nuevos se presentaban y daban su programa de estudios mientras que los que ya les habían impartido alguna clase en ciclos anteriores preferían ir directo al tema con el que empezarían la unidad, dando una muy brebe explicación de la materia.
El receso estaba a punto de empezar, por lo que guardó sus cosas y se preparó para salir rápidamente del salón. Y en cuanto el timbre resonó lo hizo, salió sin dirigirle la mirada a nadie y tampoco prestó demasiada atención en lo que decían mientras se iba.
Llegó a la terraza y se dirigió al citio donde solía estar durante esos minutos. Se sentó en la orilla, poniendo sus piernas del otro lado de la barda; cerró los ojos ante la brisa de aire y sintió que después de mucho tiempo estaba relajado.
Estar ahí, en lo alto del edificio, le provocaba una paz que había perdido desde hacía ya un tiempo.
Sus ojos se abrieron y vió hacia el cielo, las nubes pintaban el cielo azul y cubrían el sol; manteniendo un día cálido y fresco.
Por un momento se permitió disfrutar de la vista que la naturaleza le ofrecía.
Después de unos minutos su calma se vió interrumpida por sus propios pensamientos.
"¿Y si saltamos?"
Se sobresaltó por ese pensamiento y su mirada bajó al suelo, que estaba a muchos, muchos metros abajo de donde se encontraba ahora.
Tragó saliva al ser más consciente de la distancia que lo separaba del suelo firme.
Negó mientras cerraba los ojos, tratando de alejar ese pensamiento absurdo.
"Sería la forma más eficiente de terminar con todo el dolor"
La voz en su interior tomaba más fuerza y se sorprendió al estar de acuerdo con eso último.
"Si saltamos papá ya no podrá lastimarnos"
Una parte en lo profundo de su ser resonó con voz casi infantil.
"La única forma de terminar con todo lo que nos hace es que ya no nos tenga a su lado"
Agregó la misma voz, esta vez más apagada.
"Y eso solo lo lograremos muriendo"
Apretó las manos en puños al verse analizando ese extraño y repentino pensamiento.
Ese día, el primer día de regreso a clases, fue la primera vez que tuvo ese tipo de pensamientos.
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Al día siguiente su madre regresó, Fugaku y Sasuke fueron por ella a la estación de trenes; ella los abrazó a ambos con sumo amor y comenzó a platicarles sobre lo que hizo esos días junto a Yumi y que la operación había sido todo un éxito.
Les preguntó sobre sus vacaciones y su estómago se revolvió con asco ante el recuerdo de lo que su padre había estado haciéndole, tuvo que ignorar ese malestar y le mintió a su madre, diciendo que había salido un par de veces con su padre y que había aprovechado para leer algunos libros.