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-. Nos vemos en unas semanas queridos.- Mikoto sonrió y abrazó a Sasuke.

-. Buen viaje, madre.- correspondió el abrazo y se quedaron así durante unos minutos.

-. Ve con cuidado querida.- Fugaku se acercó a ella cuando se separó de su hijo.

-. Por supuesto cariño, ustedes también cuídense mucho.

Los tres escucharon que anunciaban la próxima salida del tren que Mikoto abordaría.

-. Bien, es hora de irme.- agarró su maleta y se acercó al área de abordaje.

Fugaku y Sasuke fueron detrás de ella y se despidieron una vez más cuando tuvo que abordar.
Se quedaron ahí hasta que el tren partió.

-. Vamos a casa, hijo.- Fugaku dió la vuelta y comenzó a caminar, siendo seguido por Sasuke.

Una vez en el auto, Fugaku comenzó a conversar con su hijo.

-. ¿Y cómo te fue hoy en la escuela?.- preguntó.

Aún estaban a mitad del camino a su casa.

-. Bien, obtuve 10 en el proyecto de química.- sonrió alegre.

-. Eso es bueno, hijo.- se detuvo en un cemaforo en rojo -. Estoy seguro de que volverás a ser el estudiante con las calificaciones más altas de la escuela.

Sasuke asintió y siguieron platicando un poco más antes de que se animará a mencionar lo de las asesorías de Kiba.

-. Por cierto, un compañero del salón me pidió darle tutorías, le fue muy mal en matemáticas y quiere que le ayude durante las vacaciones para mejorar sus calificaciones.- dijo con cierto temor a la reacción de su padre.

Fugaku no dijo nada durante unos segundos y los nervios comenzaron a crecer dentro de Sasuke.

-. ¿Quién es?.- preguntó finalmente, su tono de voz era relajada, pero seria al mismo tiempo.

-. Kiba.

-. ¿El chico del restaurante?

-. Sí.- susurró al notar la leve molestia en la voz de su padre.

-. Es de la familia Inozuka ¿no?

El cuerpo de Sasuke se tensó mientras las palabras se registraban en su cerebro.

-. Sí.

Fugaku asintió mientras veía a Sasuke de reojo, sonriendo al ver la reacción de su hijo ante sus palabras.

-. Bien, puedes darle asesorías.

Sasuke mordió su labio inferior, sabiendo que su descuido tendría consecuencias una vez llegarán a la casa.

-. Espero que no te lleve mucho tiempo.

-. C-claro, serán solo unos días a la semana.

Ninguno dijo nada más.

Sasuke mantenía su mirada en su regazo, sus manos se juntaron y sus dedos se movían con nerviosismo.
Estaba seguro que su padre lo regañaría por su desliz al llamar a Kiba por su nombre de pila.

Su padre ya le había dicho que se refiriera a todos sus compañeros por sus apellidos. Ya que no tenía permitido mantener ningún tipo de relación con ellos, no podía llamarlos por su nombre de pila porque no existía una cercanía con ninguno de sus compañeros.

No debía existir ninguna cercanía que le hiciera referirse a ellos por sus nombres.

Pero se había acostumbrado a hacerlo porque él los consideraba sus amigos, y aunque eso ya no fuera así, él aún los llamaba por sus nombres.

Roto Donde viven las historias. Descúbrelo ahora