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El sábado llegó más rápido de lo que esperaba.

Su padre lo había dejado descansar todo el día de ayer y lo ayudó con sus heridas después de que regresó del trabajo.
Ya no sentía tanto dolor, aunque había momentos que le dolían algunas heridas, y la mayoría ya están completamente cerradas.

Era claro que muchas de las heridas le dejaron marcas, pero estaba bien con eso. Hacía muchos años atrás que se acostumbró a ver su cuerpo con diferentes cicatrices en el.

Cubrió perfectamente cualquier rastro de ellas con su ropa y se puso un poco de maquillaje para hacer lo mismo con los moretones que aún eran visibles en su rostro.

Faltaba poco para que Kiba llegara y se aseguró de que todo estuviera en orden.
Su padre regresaría hasta la noche para que ambos pudieran trabajar cómodamente y sin interrupciones, le había costado mucho lograr convencerlo de dejarlo, pero agradecía que hubiera aceptado.

Verificó su aspecto una última vez antes de dirigirse a la cocina y preparar unos cuantos aperitivos, por si les daba hambre durante su trabajo, junto a la cena.
Al finalizar acomodó todo en la mesa y se dirigió a la sala, acomodó las cosas que ocuparía sobre la mesa del centro, decidió poner un poco de musica y avanzar con el trabajo en lo que esperaba que pasara el tiempo.

Minutos después sonó el timbre de la casa, indicando que la persona que esperaba había llegado; se levantó del sillón y dejó los apuntes que estaba haciendo sobre la mesa.

-. Hola.- Kiba lo saludó cuando abrió la puerta.

-. Hola, pasa.- se hizo a un lado y dejó que ingresará.

Kiba se adentró a la casa y se detuvo a unos cuantos pasos de la entrada.

-. Es por aquí.- Sasuke comenzó a caminar y Kiba lo siguió -. He avanzado un poco más en lo que llegabas.- se sentó nuevamente en donde había estado.

-. Está bien, yo también traté de avanzar algo estos últimos días.- se sentó junto a Sasuke.

La mirada de Kiba inspeccionaba sutilmente el cuerpo contrario, buscando algún indicio de alguna herida, pero no encontró nada.

-. Bien, entonces muéstrame tus avances para revisarlos y tú revisa los míos.- le extendió la libreta -. Así podemos seleccionar los puntos que dejaremos.

Kiba asintió y sacó sus cosas, le dió su libreta a Sasuke y ambos empezaron a leer; de vez en cuando alguno hacía anotaciones o marcaba ciertas notas.

La musica sonaba a un volumen bajo, pero llenaba el silencio de la casa.
Cada uno se concentró en el proyecto y pasados unos minutos comenzaron a intercambiar más ideas y a organizar la presentación final.

Pasadas unas cuantas horas, Sasuke, le dijo a Kiba que tomarán un descanso y comieran un poco.

-. Fue raro no verte en la escuela esta semana.- comentó Kiba mientras agarraba un onigiri.

-. Sí.- Sasuke desvío la mirada hacia la comida -. Surgieron unos asuntos importantes y tuve que acompañar a mi familia para resolverlos.

Kiba asintió, su mirada fija en la forma nerviosa en que respondía el contrario.

-. ¿Salió todo bien entonces?

-. Sí.- fue lo único que respondió antes de seguir comiendo.

Ninguno dijo nada después de ello, pero Kiba se quedó con una sensación extraña en su interior; no podía evitar pensar que Sasuke ocultaba algo o estaba mintiendo.

Al terminar de comer unos cuantos bocadillos más, ambos regresaron a la sala y siguieron trabajando.

El tiempo pasó y para cuando terminaron el proyecto la luz del sol se había ido por completo, siendo remplazada por la luz artificial de las lámparas.

Roto Donde viven las historias. Descúbrelo ahora