Nadie sabía lo roto que estaba por dentro.
Ni siquiera las personas más cercanas a él sabían lo destrozado que estaba.
Ni las personas que decían amarlo lograron notar el dolor que llenaba su corazón.
Un dolor que debería ser amor.
Un dolor que siem...
El fin de semana llegó y lamentablemente Itachi no pudo cumplir su promesa. El trabajo lo mantenía sumamente ocupado, ya que en poco más de una semana estaría asumiendo el cargo de su padre, por lo que no pudo visitar a su hermano menor y mucho menos llevarlo a algún lado.
Sasuke se había decepcionado cuando vió el mensaje que Itachi le mandó informandole que no podría verlo ese día.
Soltó un suspiro y supo que el único escape que podía tener de su padre se había perdido.
Esos tres días han sido los más difíciles para él, han sido peores incluso de los días en que su padre solía golpearlo y castigarlo hasta que se desmayaba. Se sentía agotado mentalmente, se sentía sucio y asqueroso; no veía razón de seguir con todo el sufrimiento que su padre le causaba.
Le daba miedo ver su cuerpo en el espejo, las marcas de chupetones, mordidas y dedos sobre su cintura le daban repulsión.
Fugaku no se había limitado en marcarlo de cualquier forma posible, con su madre fuera y su hermano mayor ocupado en el trabajo nadie notaría las marcas del abuso que sufría.
Lo único que mantenía su mente ocupada en ocasiones era el próximo regreso a clases, esa era la única esperanza que tenía de descansar de los abusos de su padre, por lo menos durante el día; porque estaba seguro que Fugaku encontraría la forma de seguir acostandose con él aún cuando su madre regresará.
Después de todo se había salido con la suya sin que nadie notará nada durante un año completo.
Ahora se encontraba recostado en su habitación, veía hacia el techo con la mente imaginando su regreso a clases. Había ocasiones en las que deseaba que ese día llegara con más rapidez y otras, como esta ocasión, que prefería no hacerlo.
Ya no le quedaba ningún amigo y estaba seguro que todos en el salón lo odiaban, y aunque no sabía como serían los días de clases, estaba seguro de que cualquier cosa era mejor que quedarse a solas con su padre.
Bueno, de cualquier forma no podría hablar con alguien si aún tuviera un amigo, porque su padre le había prohibido interactuar con cualquier persona fuera de su familia. Y no quería hacer algo que pudiera enfadarlo, no sabía de que forma podría castigarlo, pero estaba seguro de que serían mucho peores los castigos ahora que antes.
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Un día más lleno de tormento para él.
Estaba en su baño, se había metido para bañarse después de que su padre abusara nuevamente de él, pero perdió la noción del tiempo al sumergirse en su mente. Que lo atormentaba con recuerdos amargos y con insultos a sí mismo.
La lluvia artificial se mezclaba con sus lágrimas, los pequeños temblores en su cuerpo era lo único que delataba su llanto silencioso.
Poco a poco, su cuerpo fue cayendo hasta que quedó de rodillas.