Nadie sabía lo roto que estaba por dentro.
Ni siquiera las personas más cercanas a él sabían lo destrozado que estaba.
Ni las personas que decían amarlo lograron notar el dolor que llenaba su corazón.
Un dolor que debería ser amor.
Un dolor que siem...
Sasuke se levantó de donde había estado sentado y caminó hacia la orilla del edificio. Se detuvo al estar en la pequeña barda, se inclinó un poco y dejó que sus brazos descansarán sobre la misma.
Su mirada se fijó en el cielo durante unos segundos antes de bajarla; se inclinó un poco más, hasta que la parte superior de su cuerpo estuvo al borde de la barda, siendo sostenido por sus brazos en ella.
Cerró los ojos y dejó que la tranquilidad lo envolviera, dejando de lado sus pensamientos tormentosos, el viento sopló de forma cálida y una sutil sonrisa se posó en sus labios ante la frescura del clima.
Después de unos minutos abrió los ojos, su mirada volviendo a fijarse en el suelo y las pequeñas figuras de los alumnos que se encontraban en los jardines de la institución.
Su corazón latió con intensidad al asimilar la enorme distancia que había entre él y las personas de abajo.
Su mirada no se apartó del suelo, que parecía tan lejano desde donde estaba, hasta que el timbre que daba final al receso comenzó a sonar por todo el lugar.
Soltó un suspiro antes de separarse de la barda y caminar hacia el interior del enorme edificio.
Las clases pasaban, los exámenes asignados se realizaban en silencio y los nervios de algunos se hacían palpables.
Sasuke acababa de resolver su examen desde hacía tiempo, pero aún no quería entregarlo. Decidió quedarse sentado y esperar a que el tiempo pasara y el maestro pidiera que le entregarán los exámenes.
Después de unos minutos, Sasuke, comenzó a sentir que alguien lo miraba fijamente; intentó ver discretamente, pero no logró dar con el dueño de dicha mirada. Los nervios comenzaron a surgir en su interior, su corazón latía más rápido conforme los segundos pasaban y sus manos comenzaron a sudar levemente, quería saber quién era la persona que lo veía tan intensamente y el motivo detrás de ello.
Nunca antes se había sentido así en el salón; sí, solían mirarlo mucho y con gran pesadez, pero normalmente duraba solo un par de segundos o un par de minutos. Nunca tanto tiempo como ahora y nunca tan intensamente que pudiera incomodarlo de tal manera.
Estaba a punto de girarse para buscar a la persona, sin importarle el posible regaño que obtendría por el profesor, cuando el timbre que indicaba el final de la clase sonó con fuerza.
-. Bien, entreguen sus exámenes en orden.
Sasuke aprovechó para inspeccionar el salón, notando en seguida que la mirada sobre él se había apartado y fallando en su búsqueda por el responsable de la misma.
Se levantó y dejó la hoja de su examen sobre el escritorio, junto a las otras; regresó a su asiento y comenzó a preparar las cosas que necesitaría para entregar el proyecto de administración, esperando que Jūgo se acercara a él para verificar que todo estuviera en orden.
Y no tuvo que esperar mucho para que eso sucediera, pues Jūgo se acercó a su asiento con las cosas que le tocaba llevar y ambos comenzaron a alistar todo como lo habían planeado.
-. Muy bien chicos, espero que tengan todos sus proyectos preparados.- el maestro ingresó al salon y dejó sus cosas sobre el escritorio -. En unos minutos más comenzaremos con la entrega y la revisión.
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