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Cuando despertó se sintió un poco confundido, la cabeza le dolía y su cuerpo se sentía un tanto pesado.
Sasuke, se removió entre las cobijas y unos minutos después supo en donde estaba.

La habitación de su padre aún se mantenía oscura por las cortinas y solo unos cuantos rayos de luz atravesaban las mismas. Se levantó buscando el reloj para ver la hora y se sorprendió al notar lo tarde que era.

Las 12 p.m marcaba el reloj, por lo que un poco nervioso, se levantó y caminó hacia la puerta; al abrirla se detuvo al instante, su padre se dirigía a él con una bandeja en las manos.

-. Buenos días, hijo.- sonrió y se detuvo frente a él -. El desayuno está listo.

Sasuke lo vió algo sorprendido antes de asentir y moverse para dejar que Fugaku entrará.

-. Ven a comer a la cama, debes seguir algo cansado.

Fugaku dejó la bandeja sobre el mueble junto a su cama, volteó a verlo y esperó pacientemente a que Sasuke regresará a la cama.

-. ¿No fuiste al trabajo?.- Sasuke preguntó tímidamente mientras se subía a la suave cama.

-. Fui a primera hora a arreglar unas cosas pendientes.- agarró unas pastillas y las puso junto a la bandeja -. Terminé rápido y dejé a Itachi a cargo para poder regresar contigo.

La mención de su hermano mayor logró que un brillo se posara en sus ojos y una pequeña sonrisa invadiera su rostro.

-. ¿Cuándo vendrá a visitarnos Itachi?.- preguntó con emoción.

Su padre tomó la bandeja en sus manos nuevamente antes de sentarse junto a su hijo.

-. Bueno, él está muy ocupado con el trabajo, pero veremos si puede tomar un día libre antes de asumir el cargo por completo.- agarró los palillos y tomó un poco de arroz -. Ahora come, necesitas tomar las pastillas para el dolor.

Sasuke asintió y comenzó a comer con ayuda de su padre.

Sasuke asintió y comenzó a comer con ayuda de su padre

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-. Sería bueno reunirnos antes del regreso a clases.- dijo mientras se acercaba a la ventana, admirando el paisaje que le brindaba la cabaña.

-. Sí, podría ser uno o dos días antes.- la voz de Shikamaru del otro lado de la línea era igual de perezosa que la mayoría del tiempo.

-. Mis padres quieren regresar el viernes por la noche así que estaremos ahí el sábado por la tarde.

-. Bien, hay que preguntarles a los demás si pueden.- soltó un suspiro y durante unos segundos no dijo nada
-. Mi padre quiere que salgamos la próxima semana, pero regresaremos el sábado temprano, podríamos reunirnos en la noche o el domingo.

-. Suena bien, preguntemos a los demás.- se separó de la ventana y regresó a la cama -. Para ver qué día pueden.

-. Bien, hablamos después.- se escucharon unos gritos amortiguados por la distancia -. Mamá está llamándome para salir a comer, que fastidio.

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