Nadie sabía lo roto que estaba por dentro.
Ni siquiera las personas más cercanas a él sabían lo destrozado que estaba.
Ni las personas que decían amarlo lograron notar el dolor que llenaba su corazón.
Un dolor que debería ser amor.
Un dolor que siem...
Kiba no podía dormir, llevaba días sin poder hacerlo bien y hoy no fue ninguna diferencia; la cabeza le dolía, pero aún así no podía dejar de pensar en Sasuke nuevamente.
Cuando lo vió el sábado se había sentido aliviado de no notar ninguna herida nueva en su piel, pero no pudo evitar pensar en las que ya tenía y que había visto en la escuela.
Se contuvo muchas veces a sí mismo de preguntar algo al respecto, aún no creía que fuera apropiado preguntar; más aún por todo lo que había dicho de él a sus espaldas.
El remordimiento de hablar mal de él se instaló en su ser desde que vió todas esas marcas y golpes en el cuerpo contrario; aunque no estaba listo para preguntar algo de ello, no quería ser hipócrita al respecto y fingir que nunca dijo nada malo de Sasuke. Pero tampoco podía fingir demencia; estaba preocupado, lo admitía, mas eso no significa que Sasuke le agradara aún.
Sí, había sido agradable hablar con él y pasar tiempo juntos el sábado, pero no estaba cómodo con llamarlo amigo, a pesar de todas las veces que convivieron cuando salían todos ellos.
Nunca había intentado acercarse a él realmente, al menos no hasta que lo vió ese día en los vestidores.
Pero desde entonces algo en él hacía que su mirada se desviará hacia Sasuke de vez en cuando, en busca de cualquier indicio de alguna herida o malestar en el contrario. Es por eso que su sueño también se había visto afectado por ello.
Su cerebro buscaba una respuesta lógica ante los golpes que había visto, al principio creyó que Sasuke se había metido en una pelea, pero lo descartó al ver que sus manos estaban ilesas, al igual que su rostro; estaba seguro de que si Sasuke se metía en alguna pelea era completamente capaz de defenderse con fuerza, además de que su rostro se vería afectado de una y otra forma.
Y los golpes y heridas de su cuerpo lo demostraban.
También había pensado en la posibilidad de que su familia lo hubiera lastimado, pero al interactuar con su padre el sábado lo descartó en seguida; la forma en que ambos se desenvolvían el uno con el otro demostraba el cariño que se tenían, por lo que se le hacía imposible que el causante de todos esos golpes fuera su padre.
Finalmente, y recientemente, creía que alguien de la escuela lo estaba lastimando.
No sabía dónde pasaba los recesos desde que Naruto y Sakura dejaron de hablarle y desde que sus demás amigos y él comenzaron a excluirlo. También había notado la forma en que siempre salía apresurado del salón, como si quisiera irse lo más rápido posible para evitar encontrarse con alguien.
Aunque a su vez no creía que alguien de la escuela fuera capaz de lastimarlo, conociendo la familia de donde proviene.
Lo que lo hacía dudar un poco de esta última y más reciente teoría.
Esos eran indicios suficientes para levantar sus sospechas y la razón por la que hoy se encontraba sin poder dormir.
No podía llegar a una conclusión concreta al respecto y comenzaba a desesperarlo un poco. Tendría que convivir un poco más con Sasuke para poder generar algo de confianza en él antes de preguntarle sobre el tema.
El problema era que solo le quedaban dos días para lograr acercarse a él, pues no creía que Sasuke se quisiera reunir con él durante las vacaciones a menos que consiguiera una excusa para ello, y después tendría que esperar al regreso a clases para tener un avance mayor.
"Tal vez mañana pueda lograr algo más"
Pensó al recordar que mañana presentarían el proyecto que hicieron juntos.
Estaba seguro de que algo se le ocurriría para poder pasar un poco más de tiempo con Sasuke estos dos días y después podría pensar en un pretexto para poder reunirse con el algunos días durante las vacaciones.
De cualquier forma, su familia no tenía planes de salir de la aldea estas vacaciones y la mayoría de sus amigos no estarían durante las mismas, por lo que tendría tiempo de sobra para reunirse con Sasuke, si es que este aceptaba, y poder averiguar que le habia pasado sin que nadie los viera juntos.
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Sasuke se estaba alistando para ir a la escuela, la semana pasó con cierta rapidez para él y ahora estaba a solo dos días de terminar el ciclo escolar, a dos días de comenzar las vacaciones y eso indicaba que su cumpleaños estaba cerca también.
No estaba muy entusiasmado por eso realmente, sus planes para su cumpleaños ya no serían como pensaba y se sentía un poco triste por eso. Pasaría ese día solo con su familia, como todos los años.
No le molestaba eso, le gustaba mucho pasar tiempo con sus padres y su hermano, pero había querido y anhelado pasar ese día con sus únicos amigos; pero ahora se dió cuenta que nunca fue considerado por ellos como un amigo y había aceptado que nunca podría tener uno. Era más fácil resignarse a ello, pero no menos doloroso.
Aunque intentaba eliminar esos sentimientos, su corazón seguía doliendo al perder la amistad que generó las últimas semanas. Al mismo tiempo, su mente lo reprendía por seguir pensando que tuvo una amistad con ellos, cuando en realidad no fue así.
Sasuke terminó de arreglarse y alistar sus cosas, dejando de lado cualquier pensamiento, salió de su habitación y se dirigió al comedor. Su padre ya lo esperaba con el desayuno servido, sonrió un poco nervioso y se sentó en su lugar.
Ambos comenzaron a comer y se envolvieron en una platica amena; Fugaku, había estado levantándose más temprano para preparar el desayuno de ambos y para compartir tiempo con su hijo antes de que se fuera a trabajar. Aún es un poco extraño para Sasuke y su cuerpo todavía se mantiene alerta ante cualquier cosa, pero eso no le impide sentirse ciertamente complacido al por fin ser aceptado por su padre.
Los moretones en su cuerpo aún son vicibles, las heridas todavía están cicatrizando y el dolor suele invadirlo en ciertas ocasiones, recordándole todo lo que su padre es capaz de hacerle; el miedo aún se apodera de él y está seguro de que así será toda su vida, pues el daño que su padre le ha hecho ha dejado una marca imborrable en su corazón. Pero a pesar de todo, sigue buscando la aprobación y el cariño de Fugaku, y eso es algo de lo que también está seguro que será siempre.
Porque consciente o inconscientemente, siempre está pensando en si lo que hace es digno de la aprobación de su padre.
-. Vamos, Sasuke.- la voz de Fugaku interrumpió el silencio en el que se habían quedado.
Sasuke asintió y se apresuró a dejar su plato en el fregadero, caminó hacia el baño y lavó sus dientes con cierta rapidez, podía escuchar a su padre terminando de alistarse antes de verlo ingresar al baño.
-. Ve por tus cosas, te esperaré en el auto.- le indicó antes de lavarse los dientes -. No tardes mucho.
Al terminar de enjuagar sus dientes, Sasuke, salió del baño y fue por su mochila. Salió de la casa y se dirigió al auto, donde su padre lo esperaba.