Nadie sabía lo roto que estaba por dentro.
Ni siquiera las personas más cercanas a él sabían lo destrozado que estaba.
Ni las personas que decían amarlo lograron notar el dolor que llenaba su corazón.
Un dolor que debería ser amor.
Un dolor que siem...
-. Sigo sin poder creer que no te hayas negado a hacer el trabajo con Sasuke.- Lee se cruzó de brazos -. Creí que harías un escándalo cuando el maestro te asignó con él.
-. Asuma sensei me dijo que no iba a cambiarme de pareja y que bajaría mi calificación si pensaba hacer el trabajo por mi cuenta.- se encogió de hombros -. No tuve otra opción que aceptarlo y resignarme.
-. Tenía que ser.- Chōji soltó un par de risas.
-. Lo bueno es que Chōji y yo hacemos equipo para el trabajo.- Ino se unió a la platica.
-. A mi me sorprendió cuando Sasuke nombró los equipos que hizo Asuma sensei.- Hinata agregó mientras bajaba un poco la mirada apenada -. Al menos a mi me tocó hacer el trabajo con Naruto-kun.- se sonrojó.
-. Sí, bueno, solo es un trabajo.- le restó importancia -. No es mucho el tiempo que tendré que soportarlo, de cualquier forma, ambos llegamos a un acuerdo para poder realizar el trabajo sin problemas.
Siguieron hablando de otros temas hasta que el timbre que indicaba el regreso a clases sonó por toda la institución.
Al ingresar al salón, cada uno se dirigió a su asiento y pocos minutos después el maestro ingresó.
-. Muy bien chicos, los iré nombrando para que pasen a entregarme la tarea.- Kakashi se acomodó en su escritorio antes de hacer lo indicado.
Cada alumno fue pasando, siendo corregidos en cada error por su maestro, el cual anotaba los aciertos y calificación correspondiente en su lista.
La mayoría de los que habían pasado hasta ese momento sacaban 7 y 8, y otros cuantos sacaban menos del 6.
-. Felicidades eres el primero en sacar 10.- le entregó la libreta y sonrió, lo que provocó que sus ojos se cerraran en medias lunas -. Puedes sentarte, Sasuke.
-. Gracias.- hizo una reverencia y fue a su lugar.
Escuchando los bajos murmullos de sus compañeros.
-. Otra vez de presumido.- un murmullo lo suficientemente bajo para que el maestro lo notará, pero no tanto para que Sasuke no lo hiciera.
-. De seguro el maestro le pasó las respuestas.- otro murmullo.
Frunció el ceño al reconocer la voz de Hinata entre los murmullos.
-. Naruto Uzumaki.- la voz de Kakashi impidió que siguiera escuchando los susurros de sus compañeros.
Naruto pasó y esperó a tener su calificación, escuchando las correcciones en los problemas.
-. Si sigues así tendré asignarte un tutor.- Kakashi negó, tomó una pluma roja y encerró la calificación.
Naruto se avergonzó al instante al ver el 4 encerrado en tinta roja. Algunas risas se escucharon por el salón, lo que provocó un gran sonrojo en sus mejillas.
"No cambias, tonto"
Sasuke negó con una sutil sonrisa.
Aunque su expresión se volvió seria nuevamente al notar que Naruto lo veía fijamente.
Posó su mirada en su libreta, ignorando completamente a Naruto cuando este pasó junto a su banca.
Ninguno de los dos había vuelto a cruzar palabra alguna desde el lunes, Sasuke en parte agradecía eso, porque le era más fácil aceptar que no fue considerado su amigo; incluso para ellos dos fue una perdida de tiempo y un fastidio tener que lidear con él.
Suspiró pesadamente al sentirse triste nuevamente por pensar en ellos.
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-. Pasa, puedes sentarte donde gustes.- Jūgo se adentró a su apartamento, siendo seguido por Sasuke.
-. Con permiso.- se quitó los zapatos y los dejó en la entrada, junto a los de Jūgo.
-. Traeré un poco de agua ¿gustas?
-. Claro.- respondió mientras veía la sala.
Era espaciosa y los muebles hacían contraste con el color blanco de las paredes y el azulejo.
-. Tu apartamento es muy bonito.- dijo al ver a Jūgo saliendo de la cocina mientras se sentaba en el comodo sillón.
-. Gracias.- colocó el vaso sobre la mesa frente a los sillones -. Mis padres me lo obsequiaron en mi cumpleaños.
Sasuke se vió sorprendido por ello, era el primer chico que conocía que vivía solo.
-. Ellos suelen viajar mucho por sus trabajos y la casa era demasiado grande para mi solo, así que vieron más conveniente comprar un apartamento para mí.- explicó mientras tomaba asiento -. Cuando regresan de sus viajes suelen pasar unas semanas aquí y luego regresan a sus viajes de trabajo.
-. Ya veo.- vió una foto de Jūgo junto a sus padres que estaba sobre la mesa -. Me sorprende que vivas solo durante sus viajes.
-. Solía tener una nana, pero ella enfermó debido a su edad y tuvo que retirarse; mis padres querían buscar a alguien que me cuidara, pero los convencí de no hacerlo.- sacó sus libretas.
Sasuke asintió y también sacó lo que ocuparía.
-. Espero que no te moleste si pongo algo de música.- Jūgo se levantó y caminó hacia el tocadiscos que tenía en la sala.
-. Para nada.- sonrió al escuchar la suave melodía.
Los dos comenzaron a trabajar y traspasar en limpio todo lo que llevaban hasta ese momento.
Sasuke dejó de escribir luego de una hora, su mirada se posó en Jūgo y sonrió sutilmente al ver su rostro calmado. Le sorprendía un poco que alguien con el porte como el suyo sea tan tranquilo.
Se veía más rudo de lo que en realidad era.
Salió de sus pensamientos al ver que Jūgo se detuvo y dirigió su mirada a él.
-. ¿Sucede algo?
-. No.- regresó su mirada a sus apuntes.
Jūgo se le quedó viendo unos segundos, curioso, para después volver a sus apuntes.
Ninguno dijo nada más por lo que restaba del tiempo y cuando terminaron, Sasuke, notó lo tarde que era.
-. Debo irme.- comenzó a guardar sus cosas con calma.
-. Está bien.- se levantó y caminó a la puerta junto a Sasuke.
-. Nos vemos el lunes.- Sasuke salió del apartamento -. Podemos hacer lo mismo que esta semana, avanzar con borradores y el viernes traspasamos y agregamos más detalles en limpio ¿Te parece bien?
-. Claro.- sonrió un poco -. Nos vemos el lunes.
Sasuke asintió y dió la vuelta.
Caminaba con tranquilidad por las calles, no estaba tan lejos de la estación del tren, por lo que decidió ir hacia allá para llegar más rápido a su casa.
Esa semana había sido muy tranquila y más aún porque su padre no lo había regañado ni se había molestado con él.
Sonrió feliz por ello y pensó que tal vez no sería tan malo cuando su hermano se mudara.