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Sus manos temblorosas se posaron alrededor de la última quemadura.
Las lágrimas bajaban con más fuerza.

Fugaku se levantó un poco para agarrar el encendedor de su bolsillo para volver a prender el puro; lo observó unos segundos, contemplando que aún quedaba más de la mitad y sonrió al pensar en la noche que les esperaba.

La mano que tenía libre se posó sobre las manos temblorosas de su hijo, agarrando ambas por las muñecas y alzandolas hasta retenerlas arriba de la cabeza de Sasuke.
Sin perder el tiempo volvió a pegar el puro sobre la piel de su hijo y lo alzó segundos después.

Comenzó a repetir la acción una y otra vez, deleitandose con los gritos y gemidos de dolor que Sasuke dejaba escapar por su boca.

-. Guarda silencio, Susu.- dijo después de unos minutos.

Separando una vez más el puro que se había apagado con la última marca que había dejado.

-. Hagamos un trato.- se alejó un poco, soltando su agarre en las manos contrarias y prendió de nuevo el puro, el cual ya estaba a la mitad.

Sasuke se removió, intentando alejarse de su padre y de la sensación de dolor que recorría por todo su pecho y abdomen.
Las marcas rojizas de las quemaduras se extendían por todo el lugar.

-. Si logras mantenerte callado hasta que el puro se acabe te dejaré ir.- sonrió y se acercó una vez más para retener las manos de su hijo y evitar que siguiera removiendose.

Las lágrimas cubrían el rostro de Sasuke y su respiración estaba acelerada.

-. Mantente callado y el castigo terminará, pero si no logras hacerlo.- lo vió fijamente a los ojos antes de agregar -. Entonces tendré que prender otro hasta que logres mantenerte en silencio.

Los ojos de Sasuke se abrieron de sobre manera, no creía soportar que su padre lo siguiera quemando sin gritar, pero tampoco creía aguantar ese castigo de nuevo si no lograba lo que su padre le pedía.

Después de unos segundos, finalmente asintió con la cabeza, incapaz de formular palabra alguna por el temblor en su ser.

Fugaku sonrió con suficiencia y no perdió ningún segundo más antes de pegar de nuevo el puro en la piel blanquecina debajo de él.
Esta vez dejaba más tiempo el puro pegado, logrando que un par de veces se apagará con más frecuencia.
Sasuke mordió sus labios con fuerza para evitar que los gritos salieran de su boca y sus ojos no dejaban de liberar lágrimas.

En un momento dado, Fugaku, se separó para atar las manos de su hijo con la camisa de este, que había caído al suelo minutos antes, permitiéndole prender el puro con más rapidez cada que se apagaba.

El cuerpo de Sasuke se removía ante el dolor, su piel blanca se tornaba cada vez más rojiza y las marcas de las quemaduras comenzaban a sangrar un poco debido al fuerte movimiento de su cuerpo.
Comenzaban a formarse ampollas en algunas y en otras más se podía ver la ceniza que dejaba el puro en ellas.

El puro iba ya a menos de la mitad, su vista era borrosa por las lágrimas, pero aún así podía ver que le faltaba poco.

"Ya casi termina"

Pensó con desesperación, obligandose a tragarse los gritos y gemidos de agonía que querían salir de sus labios.
Sus manos se apretaron en puños en un bago intento por aguantar las ganas de llorar y gritar con fuerza.

Estaba por terminar su tortura y Sasuke estaba a nada de lograr mantenerse callado en todo eso, pero Fugaku no quería terminar tan rápido, por lo que antes de que el puro se consumiera lo suficiente como para darle fin, lo acercó al pezón derecho de su hijo y lo apretó con fuerza y lo removió una y otra vez.

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