La sangre bajaba por sus muslos, el sillón había comenzado a mancharse con su rastro desde hace un tiempo ya y su conciencia solo registraba el dolor de cada azote, lo que le permitía seguir contando a pesar del agotamiento en su ser.
-. T-tresci-cientos.
Ese último azote logró exaltarlo por la fuerza desmedida que empleó su padre.
Su cuerpo se estremeció por completo antes de finalmente dejarse caer sobre sus piernas, lo que hizo que el dolor se multiplicara ante el choque de sus heridas.
Su respiración irregular y las lágrimas nublando su vista le impedían ver o enfocarse en cualquier cosa.
A pesar del tiempo transcurrido, las gotas de agua no dejaban de bajar por sus mejillas.
-. Lo hiciste bien.
Fugaku se separó unos pasos y contempló el desastre que era su hijo mientras dejaba caer la fusta al suelo.
La sangre manchaba por completo las piernas de su hijo, tenía el rostro lloroso y rojizo, su cuerpo temblando sin parar y el dolor reflejado en todo su ser le hicieron sentir más que extasiado.
Sonrió y se acercó de nueva cuenta frente al rostro contrario, se inclinó para estar a su altura y lo tomó delicadamente entre sus manos.
-. Muy bien hijo, lograste mantenerte en silencio.- lo felicitó y sonrió aún más al ver la mirada desenfocada en los ojos de Sasuke.
Este trataba de asimilar las palabras de su padre, pero no podía retenerlas por mucho tiempo; su mente se sentía en una bruma agonizante y no le permitía asimilar por completo lo que sucedía en su entorno.
Este sin duda era uno de los peores castigos que su padre le había inflingido y sus muslos eran la prueba de ello.
No solo se debía a la brutalidad de cada azote, también lo era por la carga emocional que el castigo trajo consigo.
-. Vamos, es hora de limpiarte.
Su cerebro actuó en automático, mas no era del todo consciente de lo que hacía.
Intentó levantarse, pero cayó de nueva cuenta sobre sus rodilla; un débil grito salió de sus labios porque no tenía la capacidad de levantar la voz a más de un susurro y su cuerpo tembló aún más.
-. N-no pu-puedo.- su voz salió quebradiza y las lágrimas bajaron con más fuerza.
-. Claro que puedes y lo harás.- demandó con voz seria y apretó el suave agarre que había mantenido.
Sasuke negó entre llantos, no podría caminar ni siquiera un paso antes de estar en el suelo nuevamente.
-. Lo harás, porque de lo contrario volveré a castigarte.- lo soltó bruscamente -. Ahora ponte de pié y comienza a caminar a tu habitación.
Se incorporó, caminó hacia el otro lado del sillón y agarró a Sasuke, obligandolo a levantarse sin ningún cuidado y lo soltó.
Las piernas de su hijo no solo estaban adoloridas, también estaban entumesidas por las horas que estuvo arrodillado en el sillón, por lo que soportar su peso en ellas fue imposible y terminó cayendo al suelo con un fuerte ruido.
-. Ponte de pie.- exigió mirando a su hijo en el suelo.
Sasuke apretó sus labios mallugados para no soltar ningún ruido y apretó sus ojos en un intento por alejar las lágrimas de estos.
Fugaku no le dió tiempo de calmarse para intentar levantarse, porque se acercó y lo agarró del cabello, levantandolo él mismo.
-. E-espera p-pa...
No lo dejó terminar y lo arrojó hacia el frente con rudeza, haciendo que tropezara unos cuantos pasos antes de que cayera nuevamente.
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Roto
FanfictionNadie sabía lo roto que estaba por dentro. Ni siquiera las personas más cercanas a él sabían lo destrozado que estaba. Ni las personas que decían amarlo lograron notar el dolor que llenaba su corazón. Un dolor que debería ser amor. Un dolor que siem...
