Nadie sabía lo roto que estaba por dentro.
Ni siquiera las personas más cercanas a él sabían lo destrozado que estaba.
Ni las personas que decían amarlo lograron notar el dolor que llenaba su corazón.
Un dolor que debería ser amor.
Un dolor que siem...
Abrió los ojos algo exaltado, se levantó y comenzó a buscar a su padre, pero no lo vió. Soltó un suspiro de alivio y llevó una de sus manos a su cuello, la sensación fantasma de las manos de su padre sobre él lo hicieron estremecer.
Se incorporó y caminó hacia el baño, podía sentir las lágrimas secas en sus mejillas y su cuerpo le pedía un baño urgentemente.
Cuando se metió a la ducha pudo darse cuenta que la mayoría de las marcas de quemaduras se veían menos irritadas.
"La pomada sí funcionó"
Pensó al recordar la noche anterior. Posó su mano derecha sobre una marca que estaba rojiza y supuso que era una de las que su padre había apretado.
Suspiró antes de agarrar el jabón corporal y continuar con su baño.
Al salir, vió a su padre sentado en la cama, instintivamente intentó cubrir su cuerpo, que era cubierto solo con la toalla atada a su cintura, pero no logró tapar más que una parte de su pecho.
-. Buenos días.- Fugaku lo saludó con una gran sonrisa antes de levantarse.
Sasuke se tensó un poco ante su presencia y fijó su mirada en el suelo.
-. Pedí unos días libres en el trabajo.- caminó hacia su hijo con tranquilidad -. Tú cumpleaños está cerca y quiero estar libre ese día.- acarició su mejilla al llegar frente a él.
Sin poder evitarlo, los ojos de Sasuke brillaron con ilusión ante la mención de su cumpleaños y al hecho de que su padre se tomó el tiempo de dejar libres unos días para ello.
Normalmente siempre trabajaba ese día y solo lo veía en la noche.
-. ¿En serio?.- preguntó con una sonrisa que demostraba la emoción por la fecha próxima.
-. Claro.- apretó su mejilla de forma suave y juguetona -. Este año quiero estar contigo todo el día, dado que mamá no podrá venir.
Sasuke se desilusionó un poco ante el recordatorio de eso, pero en segundos se recompuso al recordar que su madre le llamaría ese día.
-. Gracias.- dijo feliz ante lo que su padre haría por él.
-. Bien, ahora cambiate rápido antes de que pesques un resfriado.- sonrió y se separó de su hijo.
-. Sí.- asintió y fue hacia su armario.
Fugaku caminó a la puerta, se detuvo un poco y volteó a ver a Sasuke. Quien estaba de espaldas sacando un pantalón y una camisa cómodos para ponerse.
Su mirada recorrió el cuerpo delicado de su hijo y sonrió ante lo atractivo que era, finalmente dió la vuelta y salió de la habitación, dejando que Sasuke se cambiara con tranquilidad.
Lo dejaría descansar y curarse un poco más, después de todo su cumpleaños estaba cerca y no quería lastimarlo para ese día.
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