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La lluviosa noche de invierno envolvía a Victoria y Amanda en una atmósfera de tranquilidad y amor, si bien no eran pareja, la conexión emocional entre ellas era innegable y el brillo en los ojos de ambas no pasaba desapercibido ni para el más ciego de todos.
Ambas conversaban animadas sobre el éxito de la reciente canción de Victoria, sobre sus próximos proyectos y primeras colaboraciones; Amanda la escuchaba atenta, preguntando ocasionalmente y sonriendo cada vez que veía el brillo en los ojos de Victoria por la emoción de estar avanzando en la música.
El teléfono de Victoria sonó, pero ella lo ignoró, sin embargo para Amanda fue imposible al ver el nombre en la pantalla recién iluminada.
itsyoungmiko: soofi.velazquez ha comenzado a seguirte
Se tensó por un momento, aquello solo podía significar una cosa y no era nada buena. Victoria notó el cambio de actitud y preguntó:
—Mami ¿Todo bien? —cuestiona, con la atención fija en las verduras que estaba cocinando—
—¿Eh? Si —asegura Amanda, tratando de sonar segura y tranquila—
Eso no bastó para tranquilizar a la castaña, por lo que continuó insistiendo.
—Si viste algo que te molesto puedo decírmelo. Yo lo que más quiero es que te sientas bien —asegura, esta vez levantado la vista de la cocina y centrándose en la morocha frente a ella—
—Sofia te empezó a seguir —explicó. Victoria parecía relajada, e incluso satisfecha; Como si un plan del que Amanda no estaba enterada estuviera resultando a la perfección— Eso es malo, muy malo
—¿Y a mi que, baby? Que se joda —soltó Victoria sin preocupaciones, pero Amanda mordía sus uñas—
Victoria hablaba con tranquilidad porque jamas había atravesado alguno de los ataques de locura de la rubia, pero Amanda era demasiado consciente de que Sofia no pararía hasta separarlas. Y, a menos de que Victoria tuviera la suficiente fuerza mental, lo lograría.
—¡Que conchuda! —chillo Amanda nada más revisar su teléfono—
soofi.velazquez
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soofi.velazquez: placeres de la vida 😮💨🙈
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—¿Qué ocu..? —Se frenó en seco al ver la imagen en el teléfono de Amanda, una lágrima cayó sobre la pantalla— No, no, baby —Victoria apagó rápidamente la cocina y se volvió a consolarla—
—¿Por que tiene que ser tan hija de puta? —cuestiona, ahogada en su propio llanto— ¡¿Por que es así conmigo?! Si yo no le hice nada ¡Vicki, te juro que no le hice nada! —sollozó, las lágrimas rodaban por su rostro y su garganta se cerraba, imposibilitándole respirar con normalidad—
Victoria la apretaba sobre su pecho, acariciando su cabeza y tratando de encontrar las palabras justas para tranquilizarla, pero ¿Qué podía decirle? Su ex acababa de publicar un video de ambas teniendo sexo; si bien no se ve ninguna parte de su cuerpo, se alcanzaban escuchar sus gemidos y se ve su rostro. Estaba violando su privacidad y faltándole el respeto totalmente.
—¿Quieres que llame a Rufina? —cuestiona, Amanda asintió con la cabeza— Okey, baby. Dame un minuto
Fue solo cuestión de minutos para que Rufina apareciera en la casa de su mejor amiga, con el pelo mojado por la lluvia y la respiración agitada por haber corrido.
—Hola, Vi ¿Donde esta? —pregunta cuando Victoria le abrió la puerta—
—En el taller —responde señalando el pasillo de la casa—
Rufina corrió directo hacia allí, no podía hacer esperar mucho tiempo más a su mejor amiga en ese estado tan vulnerable.
—Gordita... —susurró ingresando al taller—
Vio a Amanda hecha un bollo en una esquina de la habitación, solo se podía ver su cuerpo sacudirse por los espasmos que el llanto le provocaba y se oía como se sorbía los mocos cada pocos segundos. Camino hacia ella en silencio y se sentó a su lado, en silencio, solo ofreciendo su compañía; Victoria las observaba desde la puerta, apreciando su momento de intimidad a la distancia hasta que Rufina le hizo señas para que las acompañara.
Y se acercó, dudosa, a paso lento y con miedo a ser rechazada, pero dispuesta a acompañar a su amor en un momento tan doloroso como ese.
El corazón de Victoria se estrujaba y dolía por cada grito desgarrador que soltaba Amanda, por oírla dudar de su acaso era tan buena persona o cuando juraba que tal vez si se lo merecía por "fácil"
—Baby, yo se que quizá no sirva de nada —comenzó a hablar, buscando las palabras adecuadas— Pero que esa hija de puta te mame el bicho, ahora estás conmigo y yo te voy a enseñar lo que es el amor real. Sofia que se vaya a comer mierda por ahí...