𝟏𝟒|𝟐

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¿𝐄𝐒𝐎 𝐄𝐒𝐓𝐀𝐁𝐀 𝐄𝐍 𝐄𝐋 𝐆𝐔𝐈𝐎𝐍?

¿𝐄𝐒𝐎 𝐄𝐒𝐓𝐀𝐁𝐀 𝐄𝐍 𝐄𝐋 𝐆𝐔𝐈𝐎𝐍?

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El estudio estaba en ebullición. Cables por todos lados, olor a café recién hecho y Mariana con un cuaderno lleno de flechas y tachones. Joshua y Mauro discutían sobre el orden de las tomas mientras Caleb probaba la cámara en ángulos imposibles. Andrea revisaba su maquillaje frente a un espejo portátil, y Amanda entraba despacio, observando más que participando.

— Hoy necesitamos a alguien que sea the face del clip —comentó  Mariana, en su tono siempre dulce pero mandón— Y yo digo que esa persona eres tú —señaló a Amanda

Amanda soltó una risa seca, casi un resoplido.

— No, yo solo pongo la teca —respondió con un gesto de manos, como si fuera obvio.

— Ay, nena, no seas así —Mariana se le acercó, alargando la voz, con ese acento meloso que no admitía un "no" como respuesta— Es un ratito, pa' escena de la gasolinera y ya. Tú caminas y el resto lo hace Vicky

— Mari... —Amanda frunció los labios, incómoda— No sé ni qué queres que haga.

— Posar, caminar, verte bonita... easy. Dale, si hasta pa' dormir luces así —añadió Caleb desde el otro lado, provocando que Joshua se riera fuerte.

— ¡Cállate, cabrón! —Mariana le lanzó una mirada a Caleb antes de volver a Amanda— Dale, baby, porfa.

Mariana le hizo un puchero exagerado. Amanda se la quedó mirando unos segundos, luchando contra una sonrisa.

— Bueno... pero después no me jodan si sale mal.

— ¡Eso, chica! —Mariana chocó las palmas con Joshua— Set up, vamos a la RAM.

La Dodge RAM 2500 roja estaba impecable, recién lavada. Amanda bajó con paso lento, el pelo suelto, la chaqueta medio abierta. El motor todavía vibraba detrás de ella. En la vereda, Caleb se agachó para tomarla desde abajo.

— Dame "cara de que este lugar es tuyo, pero no lo quieres" —dijo, y Mauro soltó una carcajada.

Amanda rodó los ojos, pero obedeció: caminó hacia la puerta de la tienda con calma medida.

Justo al empujar la puerta, Victoria salió. El golpe de luz la enmarcó. Se cruzaron sin detenerse. Amanda no giró la cabeza; Victoria sí, siguiéndola con los ojos hasta que la puerta se cerró.

— ¡Eso quedó brutal! —gritó Joshua desde la esquina— Cut.

El cambio de locación los llevó a un salón de pistolas láser. Oscuro, luces de neón, humo artificial. El equipo entró riendo.

— Oye, Mauro, apúntame bien que te voy a dar pa' que no jodas más —Andrea levantó la pistola y Mauro se cubrió con exageración

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— Oye, Mauro, apúntame bien que te voy a dar pa' que no jodas más —Andrea levantó la pistola y Mauro se cubrió con exageración.

Domenica, desde un costado, miraba todo en silencio. Andrea se le acercó con una sonrisa traviesa.

— Oye... si ellas se besan, deberíamos besarnos nosotras.

Domenica la miró sin expresión.

— No sos mi estilo, y no le sería infiel a Amanda. Mucho menos en público y por despecho. Gracias por la propuesta, Andrea.

Andrea levantó las manos en rendición.
— Está bien, solo era un chiste.

— Malísimo —contestó Domenica y se alejó.

En el centro del set, Amanda llevaba puesta una ski mask negra. Joshua giraba alrededor grabando. Victoria se acercó sigilosa, apuntándole con la pistola láser.

— Quietecita ahí, mami —susurró, con esa cadencia lenta y burlona.

Amanda sintió el cañón de plástico en la frente. Sin apuro, se sacó la máscara y dejó el rostro descubierto. Victoria bajó un poco el arma, la miró directo, y la cámara captó todo.

— Eso está brutal—dijo Mauro detrás de Caleb.

La última escena del día fue en un auto con luces interiores de colores. Victoria abrazó a Amanda por los hombros y la guió hasta el asiento del acompañante.

— Vamos a hacer que esto se vea como un viaje, ¿ok? —indicó Mariana desde afuera— Victoria, cantas, miras a Amanda y... you know.

— Yo sé, yo sé —respondió Victoria.

El motor arrancó. Victoria cantaba una línea suave, mirando a la cámara y, de vez en cuando, girando hacia Amanda. Le rozaba la boca, la besaba fugazmente, volvía a cantar. Amanda sonreía con incredulidad.

— Oigan... ¿esto estaba en el guion? —preguntó Caleb, sin dejar de grabar.

—Who cares, están trabajando —respondió Joshua, riendo.

Amanda giró la cabeza y, a través de la ventana, vio a Domenica observando desde lejos, seria pero tranquila. Le sostuvo la mirada apenas un segundo. Después, Victoria volvió a besarla, y la toma siguió.

Cuando Mariana gritó "¡Corte!", todos aplaudieron y empezaron a desarmar el set. Amanda se quitó el cinturón de seguridad despacio.

— ¿Lista pa' la próxima? —preguntó Victoria, con una sonrisa ladeada.

Amanda no respondió enseguida. Se bajó del auto, sintiendo que todavía tenía la música en los labios

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𝐛𝐲𝐬𝐚𝐟𝐢𝐜𝐚

𝐌 𝐔 𝐒 𝐀 Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora