𝟎𝟗

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˚*ੈ✩‧₊˚*ੈ✩‧₊˚ 𝐍𝐎 𝐒𝐄 𝐁𝐀𝐈𝐋𝐀𝐑 ˚*ੈ✩‧₊˚*ੈ✩‧₊˚

— Mau ¿A que hora me dijiste que sale Vicky? —pregunta Amanda, pegando un grito desde el sillón—

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— Mau ¿A que hora me dijiste que sale Vicky? —pregunta Amanda, pegando un grito desde el sillón—

—Pero baby ¿Por que grita? —se queja Mariana tapándose los oídos, pues estaba sentada con la cabeza apoyada en el hombro de Amanda—

— ¡A las 7! —responde Mauro—

Amanda miro la hora en su teléfono, se había pasado con el horario. Se levantó corriendo y tomó las llaves del auto, decidida a llegar a tiempo.

—¡Maneja despacio, querida! —exige Rufina, Amanda ni respondió, solo corrió al auto—

Prendió la radio, y condujo hasta el estudio, en menos de 7 minutos estaba allí, esperando a Victoria en la entrada. Hizo rugir el motor, amaba ese ruido tan feroz provocado por el V8 y los 650 caballos de fuerza.

La cabeza de Nik se asomo al oírlo y sonrió coqueta al ver a Amanda como conductora.

—¿Buscas a Vicky? —pregunta, apoyándose en la ventanilla de acompañante. Amanda asintió— Ya te la traigo, mi reina

Nik ingreso al estudio a buscar a Victoria, quien conversaba animada con el resto del equipo.

—Miko, te busca tu princesa azul en su brillante carruaje  —señala el auto en la vereda— Ademas de cara linda y culo de revista, tiene dinero... Buena elección ¿No tendrá una hermana? —bromea, pero a Victoria no le hizo gracia— O si te separas, recomiéndame —agrega, Victoria se puso seria y se despidió de todos—

Salió del estudio y dio un último vistazo al interior, pudo ver como todo el equipo la observaba fascinados e intrigados, pues Victoria solía viajar en transporte publico o en Uber.

Amanda bajo del auto al verla, se acercó a ella y le abrió la puerta del acompañante.

—Adelante, mi princesa —sonríe sosteniendo la puerta—

Victoria se sonrojó un poco, no estaba acostumbrada a ese tipo de trato, ni mucho menos al nivel de vida que la morocha portaba. Se sentía un tanto desencajada, pero podía acostumbrarse a eso.

— Gracias —agradece tímida— ¿Qué haces aquí? —cuestiona, una vez que Amanda estuvo sentada a su lado—

—Organizamos una cena con todos tus amigos, así que estás invitada —responde, poniendo en marcha el vehículo— Acá dice que llego en 16 minutos, pero yo llegue en 7... ¿Queres romper el récord? —propone, emocionada— Si te da miedo no —aclara al ver a Victoria palidecer un poco—

—Acho, mami... Es que de pequeña tuve un accidente de carro y trato de evitar la velocidad, pero algo me dice que puedo confiar en ti, so dale —acepta—

Amanda dudo ¿Y si le hacía recordar su trauma? No quería que Victoria la pasara mal, por lo que soltó el acelerador y comenzó a manejar tranquilamente. Al fin y al cabo, nadie la apuraba y así podría disfrutar un poco más de la compañía de Victoria.

En el camino ambas conversabas, Victoria le contaba su día y las conversaciones con sus clientes, Amanda la escuchaba atenta, preguntando ocasionalmente y riendo cuando algo le parecía divertido.

Un semáforo las detuvo y Amanda se dio vuelta a mirar a Victoria, se veía tan entretenida hablando que sonrió de solo ver la felicidad en sus ojos. Victoria tenia un no se que, que la volvía especial y contagiaba a todo el mundo, principalmente a Amanda con su energía radiante. Al verla tan emocionada, tomo su mano y dejo un beso en el dorso de la misma; el gesto sorprendió a Victoria pero no se quejo; el semáforo cambio a verde y el auto avanzo, pero la Argentina no soltó la mano de su acompañante.

Desde el exterior de la casa se alcanzaba a escuchar la música, Amanda y Victoria rieron cuando escucharon los gritos de Rufina cantando. Amanda fue la primera en bajar, abrió la puerta de Victoria y le dio la mano, ayudándola a bajar. Una vez abajo, Victoria tiro de la mano de Amanda y le dio un pico, rápido y fugaz, pero que significaba todo para ellas.

Ingresaron juntas a la casa, tomadas de la mano. El gesto no paso desapercibido para nadie, pero todos lo ignoraron. Rufina salto al lado de su mejor amiga, tomándola de la mano para bailar "Su veneno - Aventura " Mariana vitoreaba de lejos, Victoria observaba embobada los movimientos de Amanda, se perdía en cada movimiento de su cadera y la sonrisa brillante que los acompañaba, Mauro se acercó por detrás y le hablo:

—Toma —le tendió una servilleta— pa' que te limpies las babas, que estas manchando el piso —se burla—

Victoria soltó una carcajada y le dio un leve golpe a Mauro quien río junto a ella, abrazándola por los hombros. Todos miraban el espectáculo que daban las Argentinas, se veían tan contentas juntas, como si sus almas fueran totalmente complementarias y vitales la una para la otra.

Comenzó a sonar "You - Aventura" Amanda y Rufina soltaron un gritito al unísono, era una de sus tantas canciones favoritas. La morocha corrió a Victoria y la tomo de la mano, para bailar con ella.

—No, mami, no se bailar —negó Victoria, pero sin soltar a Amanda—

—No importa, yo te enseño —propone—

Bailo...

Victoria bailo, pese a que no sabía hacerlo, lo hizo solo por que era Amanda quien se lo pedía.

Y eso, si me permiten decirlo, resume a la perfección el amor que Victoria sentía por Amanda, y para Amanda, aunque no lo sabe todavía, representa que encontró al verdadero amor de su vida. 

La castaña seguía torpemente los pasos de Amanda, pero con toda la intención de aprender y poder ser su compañera de pista el resto de su vida. Observaba con intriga la facilidad casi nata de Amanda para coordinar caderas, pies y torso en un solo movimiento, su corazón se derretía por la paciencia con la que le explicaba los pasos y sus oídos se deleitaban al escuchar los leves bisbiseos tarareando la letra. No lo sabia, pero estaba enamoradisima de cada pequeña estupidez que Amanda hacía.

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𝐛𝐲𝐬𝐚𝐟𝐢𝐜𝐚

𝐌 𝐔 𝐒 𝐀 Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora