𝟏𝟑

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₊˚*ੈ✩‧₊˚*ੈ✩‧₊˚𝐌𝐔𝐒𝐀₊˚*ੈ✩‧₊˚*ੈ✩‧₊˚

—Pero ¿Por qué? —cuestionó Victoria, haciendo puchero—

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—Pero ¿Por qué? —cuestionó Victoria, haciendo puchero—

—Quédate un poquito más, baby —exige Mariana—

Las tres mujeres se encontraban acostadas en la cama, observando el techo mientras conversaban.

—Me encantaría, pero necesito volver —responde Amanda, torciendo la boca en una mueca de tristeza—

El silencio se instalo en la habitación, ninguna quería separarse; Los días juntas eran maravillosos, se divertían, charlaban y Amanda las impulsaba a avanzar, no querían perderla.

—O... pueden venir ustedes a visitarme —propone sentandose de golpe, emocionada— Mi casa siempre va a ser su casa también —asegura—

—¡Acho, dale! —se emociona Mariana—

Amanda aplaudió contenta, comenzando a planificar como mantendría el contacto con aquel grupo de amigos luego del regreso a su país natal.

Victoria se sentía confundida, entonces ¿Qué significaba eso que habían vivido juntas? ¿Todo fue una aventura de verano? ¿Y que haría con el amor que sentía? Le dolía el corazón de pensar en que Amanda se iría, dejándola con el corazón en las manos y le tocaría solo verla de lejos, envidiando a Sofia, quien podía ver esos grandes ojos verdes cada mañana, escuchar su voz cada día y abrazar su cuerpo cada noche, quien, sin saberlo, estaba viviendo su mayor sueño... tener a Amanda siempre.

La oscura noche envolvió a Victoria y Amanda, quienes disfrutaban de su última noche juntas. La castaña no era capaz de pensar en nada sexual, solo quería grabar en su memoria para siempre el olor dulce que emanaba la argentina, y el melódico latir de su corazón; Anhelaba recordar esa noche para siempre, aunque eso marcara el inevitable final a lo que para ella fue el momento fugaz más bello.

Amanda acariciaba el marcado abdomen de Victoria, callando lo que su corazón gritaba a los cuatro vientos, deseando poder decirle a la cara las mil cosas que pensaba por segundo al verla, confesarle que por solo una sonrisa suya quemaría un país entero. Su mente le pedía de rodillas no irse jamas de aquel lugar que se convirtió en su cielo terrenal.

—Kitty —la suave voz de Victoria interrumpió el silencio ensordecedor de la habitación— ¿Qué..? ¿Qué pasara con nosotras? —pregunta, temerosa a la respuesta—

Se mordió los labios, sin saber que contestar —La verdad —suspiro— No se —confiesa—

Se golpeo mentalmente por aquella respuesta tan cobarde e insípida.

—Es que... yo si siento cosas por ti, mami —soltó Victoria— Siento bonito cuando ríes de mis chistes malos, o cuando estamos caminando y me tomas la mano —enumero, con una pequeña sonrisa formándose en sus labios— By the way... i know you have a girlfriend, pero... diablo, Amanda, juro que te amo

El corazón de Amanda dio un vuelco emocionado, rogándole por que confiese que ese sentimiento era correspondido. Su razón se lo impedía, pero la mente no tenia espacio en términos de amor.

—Y yo te amo a vos, princesa —confiesa Amanda, pegando su frente a la de Victoria— Te prometo que voy a volver a buscarte y vamos a ser felices juntas, aunque pasen 14 años más —promete—

Victoria comenzó a lagrimear, odiaba las despedidas —Pero, mami, yo quiero ser feliz contigo ahora. No quiero tenerte lejitos —protesta, lloriqueando—

Amanda no supo qué decir, ver a Victoria suplicándole por que no se fuera le dolía, pero necesitaba la mayor estabilidad para poder estar con ella.

—Dame tiempo, por favor —suplica, lagrimeando— No me hagas ese puchero porque soy débil —sonríe al ver el puchero que le hacía la castaña— Te amo —susurra—

—Te amo, baby —asegura Victoria, aferrándose al cuerpo de Amanda—

Victoria jamás pensó que en tan poco tiempo podía enamorarse tanto de alguien, pero algo en la bondad de Amanda y su gran culo le demostraron lo contrario.

Aquella mujer seria el amor de su vida o su internación definitiva en un psicólogo, pero de la forma que sea, seria para siempre su musa.

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𝐩𝐚𝐬𝐨 𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐞𝐧𝐭𝐚𝐫𝐥𝐞𝐬, 𝐧𝐨 𝐞𝐬𝐭𝐨𝐲 𝐚𝐜𝐭𝐮𝐚𝐥𝐢𝐳𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐩𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 #𝐞𝐩𝐨𝐜𝐚𝐝𝐞𝐟𝐢𝐧𝐚𝐥𝐞𝐬 𝐲 𝐞𝐬𝐭𝐨𝐲 𝐚 𝐟𝐮𝐥𝐥...
𝐠𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐥𝐚 𝐩𝐚𝐜𝐢𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚
𝐛𝐲𝐬𝐚𝐟𝐢𝐜𝐚

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