Está historia es por un pequeño reto del día de ayer, espero que les guste.
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Era extrano hasta para ella, quien solía vestir de manera tan casual todo el tiempo.
Pero debía admitir que se veía bien.
Wednesday Addams quien solo le gustaba los pantalones de mezclilla con camisas oscuras, sudaderas entre otras cosas; estaba usando un vestido negro gótico.
Su mejor amigo le ganó una apuesta, donde más de una vez se maldijo a si misma por perder, ahora estaba usando esa vestimenta solo para complacer al chico y a Enid.
- Eugene, puedes considerarte hombre muerto - dice entre dientes mientras terminaba de acomodar su ropa.
En eso apareció Enid, que solía entrar a su casa como si fuera suya y conversar con todos en ella como si fuera parte de la familia. En eso se queda quieta viendo a la chica que no dejaba de acomodar su cabello en un peinado ridículo.
- wow Wends - dice la chica observando con interés y con un leve sonrojo en ella.
- no digas nada, o incrementará mis ganas de matar a Ottinger - mientras dice eso, que ni ella se cree nota como la rubia estaba comiéndose con la mirada. - ¿Algo que te guste? - pregunta divertida la chica.
Solían molestarse entre ellas así, muchas veces algunos de sus amistades les decían que dejarán los coqueteos y ya se volvieran novias. Pero ellas no querían eso, bueno, una parte de ellas si. Sería interesante empezar una relación donde ambas ya sabían de todo de la otra. Aparte de que se atraían de manera muy apasionada, pues debían de admitir que les llamaba la atención algo entre ellas.
- todo me gusta Wends - contesta coqueta la chica mientras se acercaba a ella para tomarla de la cintura y voltear a verla cara a cara. - la cosa sería que si lo hago, nunca llegaremos a la fiesta de la escuela -
Es ahí cuando Wednesday recuerda la razón de su vestuario.
- no me molestaría la verdad... Al fin y acabo no quiero ir - murmura mientras se deja llevar por la atracción que estaba sintiendo por la rubia, uno que siempre ha estado ahí.
Enid viendo el vestido de la chica solo empieza a imaginar sin ello puesto, o mejor dicho, que tipo de lencería tendría ella bajo esas ropas.
- pero eso haría que Eugene gane otra vez la apuesta - dice Enid acercando peligrosamente su rostro a la de la gótica.
- me voy a arriesgar - termina diciendo Wednesday mientras pega sus labios a los de Enid.
El beso era apasionado, con unas tremendos deseos escondidos y muy controlado la verdad. Pero en ese momento ninguna de las dos se molestó a evitar lo que tanto trabajo intentaron ocultar o dejar de lado.
Las ganas de hacer suya a la otra.
Entre besos y caricias, ambas chicas terminaron en la cama. Dónde mostraron el deseo que se tenían guardado por la otra, donde se olvidaron de su amistad para nosotras su amor. Ahí donde por más que quisieran evitarlo, se habían dejado caer por el abismo del placer y hambre de más.
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En la fiesta de la escuela, un Eugene muy sonriente era visto por una asiática.
- hey chico, ¿cómo va todo? - pregunta intrigada por la sonrisa de oreja a oreja.
- si todo va como lo planee, perfecto - dice el en respuesta, conocía bien a sus amigas y podría jurar ahora mismo que había ganado una buena suma de dinero contra los padres de su buena amiga Wednesday.
Con su sonrisa triunfante, se va a buscar un buen vaso de ponche que se le había antojado al llegar.
Y todo eso sucedió... Por un simple vestido.
- Fin -
