Las audiciones para el reconocido programa musical «Haciendo a un artista» han comenzado y Ander va a por todas. Puede que no sepa cantar, pero la composición y los instrumentos son su fuerte. Peores artistas han concursado e incluso ganado, ¿verdad...
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La discográfica nos comunicó que quería que viajáramos a Londres unos días para grabar el videoclip de «It Takes Two», nuestra colaboración con el grupo británico Heat. Sería nuestro primer viaje como banda y la primera vez que lo hacíamos por trabajo.
Aunque antes de eso tuvimos que encerrarnos los cuatro en una sala de Grant Producciones para firmar los discos que los fans habían comprado en preventa. Al fin vimos las versiones en físico. Eran preciosos. También fue el momento en el que revisando el libreto con las letras comprobamos qué fotos habían escogido.
—Dios mío, es enorme —dijo Martín, rojo hasta las orejas, mostrándonos una foto suya flotando en la piscina que ocupaba dos páginas completas.
—Las fans se van a volver locas contigo, gafitas —comentó Alan—. Te voy avisando: prepárate para firmar cientos de tetas.
—¡¿Qué?! Espero que no hables en serio. —Martín buscó mi mirada y la de Flavio en busca de confirmación—. ¿Nos harán firmarles los pechos?
—No firmarás nada si los llamas pechos delante de ellas —aclaró Alan antes de echarse a reír.
Puse los ojos en blanco y me limité a seguir firmando mientras Flavio pasaba las hojas del libreto y me las iba enseñando. Se detuvo cuando llegó a la fotografía que nos habían tomado a ambos junto a la letra de la canción «Me Encantas».
—Qué sutiles son —bromeó él.
—Al menos salimos bien —dije, a lo que sonrió y asintió.
En la foto se nos veía compartiendo una piña colada. La copa estaba decorada con una sombrilla en miniatura y tenía dos pajitas para que cada uno bebiera. Flavio salía con las cejas alzadas, probablemente al haber hecho un comentario gracioso, y yo estaba a medio camino de una risa.
—Y con esa foto se van a hacer un altar gay —expuso Alan.
—Eso es mejor que firmar pechos —masculló Martín, volviendo a la tarea de firmar discos.
Al llegar a la última página del libreto, Flavio la observó en silencio y me tomó por sorpresa al apoyar la cabeza en mi hombro. Me fijé en la letra impresa de «Claudia» y entendí las emociones que estaba sintiendo.
—Gracias —murmuró apretándome el brazo.
—No hay de qué. —Fue lo único que conseguí decir.
Nos llevamos tres días seguidos firmando discos y vinilos. Me parecía incomprensible que hubiéramos vendido miles de álbumes antes de que se publicara siquiera. Sin duda la presencia de Grant Producciones era más que evidente. Puede que Nil jugara sucio cuando lo necesitaba, pero sabía hacer su trabajo.
Y al fin llegó el momento del viaje. Nos avisaron la misma semana de julio en la que salió el segundo single del disco, «Gofres». Estábamos a un mes del lanzamiento del disco y la expectación crecía cada vez más. «Arenas Movedizas» seguía arrasando en todas partes y el equipo ya estaba preparando múltiples fechas para los primeros conciertos de la gira. Pero antes debíamos embarcarnos en nuestra primera «excursión», como la llamaba Marcela.