Las audiciones para el reconocido programa musical «Haciendo a un artista» han comenzado y Ander va a por todas. Puede que no sepa cantar, pero la composición y los instrumentos son su fuerte. Peores artistas han concursado e incluso ganado, ¿verdad...
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La llamada de Haciendo a un artista no fue la única que llegó antes de la gira.
Una revista conocida contactó con nuestro equipo para hacernos portada del mes de diciembre. Sí, nuestra primera portada de revista. Era un acontecimiento muy importante en nuestra carrera.
La directora de arte nos comentó su visión: ya había muchas portadas de bandas con la disposición clásica del vocalista al frente y los demás miembros detrás o siguiendo una estructura piramidal, así que quería innovar en nuestro rodaje.
La portada final fue una fotografía cenital, un plano desde arriba con los cuatro en círculo mirando al cielo. Salimos sentados en el césped de un jardín y vestidos con polos a rayas y bermudas de color crema. Fue la elección de la estilista, no nuestra, pues no se nos habría ocurrido salir afuera en pleno otoño en mangas cortas. Pillamos un resfriado que nos duró el resto del mes, pero valió la pena.
Además del reportaje nos hicieron una entrevista en conjunto. La redactora de la revista nos preguntó por el proceso de creación del álbum, le contamos cómo nos estábamos preparando para la gira y nos pidió que dedicáramos unas palabras a nuestros yos del futuro.
No sé qué tontería dije, la verdad. Ni quiero acordarme. Lo único que recuerdo de ese día es lo bien que le quedaba el polo a Flavio y cómo Martín rompió sus gafas al tropezar con la raíz de un árbol.
Dos días después del rodaje estábamos tomando un vuelo a Londres (sí, otra vez) para aparecer como invitados en el primer concierto de la gira de Heat. Nos dejaron tocar los instrumentos en vivo y Alan se marcó un agudo con el que tuvo a un público de 5.000 personas coreando su nombre durante cinco minutos seguidos. Fue como vivir un sueño, pues esa misma noche nos volvimos para España y desperté preguntándome si lo del concierto había sido real.
Pero claro que había sido real. Ganamos casi un millón de reproducciones ese mismo día, todas procedentes de Reino Unido. Seguro que Nil ya estaba buscando la forma de llevarnos allí a dar conciertos.
Hablando de conciertos: la gira estaba a la vuelta de la esquina. Una vez pasaran las navidades nos subiríamos a los escenarios de catorce ciudades de España en un tour que duraba casi tres meses. Los ensayos iban viento en popa y el equipo se estaba currando un espectáculo que gustaría a las miles de personas que ya habían comprado entradas para vernos.
También acudimos a nuestros primeros premios nacionales de música, lo que fue una experiencia inolvidable. Nos habían nominado en la categoría de «Mejor grupo» y «Mejor artista emergente». Perdimos la primera, tal y como esperábamos, pero fue una sorpresa ganar la segunda. Tuvimos que subir al escenario a recoger el galardón y dar un discurso, que consistió en Alan agradeciendo a gritos y Flavio intentando calmarlo sin éxito.
Estuvimos rodeados de los artistas y estrellas más importantes del país, lo que no ayudó a que dejara de sentirme fuera de lugar. Sin embargo, Alan nos contaba los cotilleos de cada uno, se acercaba a hablar con ellos cuando se sentía seguro de sí mismo (es decir, todo el tiempo) y se hacía fotos para luego subirlas y presumir de haber conocido a sus ídolos.