Las audiciones para el reconocido programa musical «Haciendo a un artista» han comenzado y Ander va a por todas. Puede que no sepa cantar, pero la composición y los instrumentos son su fuerte. Peores artistas han concursado e incluso ganado, ¿verdad...
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—Hemos compuesto varias canciones.
Alan entrecerró los ojos y Martín se rascó la cabeza. Sus rizos habían vuelto, aunque más cortos que nunca.
—¿Varias?
—Um... unas cien, más o menos.
Martín se atragantó con la bebida. Alan abrió mucho los ojos, sacudió las piernas y dio un grito afinado.
—Os quiero tanto, tíos.
Por lo general, habría saltado en el sofá y se habría acercado a abrazarnos y sacudirnos hasta que nos quejáramos.
Pero Alan estaba diferente. No sabía dar en el clavo de qué era con exactitud. Quizá sus ojeras, o su impulsividad contenida, o su predisposición a hablar de cualquier cosa que no fuera él mismo. El confinamiento lo había trastornado, solo que en aquel entonces no sabía hasta qué punto.
—Acabamos de publicar un disco y todavía tenemos pendiente la gira —nos recordó Martín, como si fuera algo que se olvidase fácilmente.
—Lo sé, pero... nos salió solo. No pudimos evitarlo —aclaré, echándole un vistazo a Flavio. Me devolvió una sonrisa cálida.
Estábamos en el nuevo apartamento de Martín, quien por fin se había independizado. Su piso estaba a dos manzanas de la casa que había comprado para sus padres y sus hermanos, así estaba pendiente de ellos siempre que podía.
Yo también había empezado a buscar pisos y casas en secreto. Adoraba vivir con Alan, pero ahora que tenía dinero quería invertir en tener mi propio espacio. El problema es que sabía lo mal que le iba a sentar, así que lo hacía a escondidas para no alarmarlo.
—Sois tan adorables que dais asco —se quejó Alan.
La discográfica nos convocó de inmediato en cuanto la situación se estabilizó. Con mascarillas puestas y sesiones periódicas de desinfección en las oficinas, tuvimos reuniones interminables para reordenar el calendario de promoción y de la gira. El problema es que cambiaba cada semana dependiendo de las restricciones en el país, así que nada era seguro ni invariable.
En verano pudimos ir a algunos festivales que se celebraron con aforos reducidos. Para ese momento ya empezamos a vacunarnos y la cosa al menos avanzaba más de lo que esperábamos. Esta situación tan atípica derivó en un periodo eterno de reuniones, ensayos y grabaciones que nos quemaron mucho. La fecha de inicio del tour se estableció para finales de año.
Pero entonces llegó el segundo estado de alarma que duró desde octubre hasta bien entrado 2021, lo que nos obligó a volver a aplazar la gira. Como solución temporal, aunque no era suficiente ni de lejos, grabamos unas sesiones en directo en un estudio tocando los temas del disco que más atención estaban recibiendo. A pesar de que el único público que teníamos era el equipo de grabación, fue un alivio volver a tocar música juntos como una banda de forma oficial.