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—¿Alguien me puede explicar por qué #FAMAlosreyesdelasorgías es trending topic en Twitter?

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—¿Alguien me puede explicar por qué #FAMAlosreyesdelasorgías es trending topic en Twitter?

Nadie se atrevió a levantar la mirada del suelo y confrontar a Marcela. Mucho menos Alan, quien nos habíamos enterado que era el culpable del rumor. Le había mandado un mensaje a su ligue de la noche anterior diciendo que no la necesitaba, puesto que estaba a punto de tener una orgía con sus compañeros de banda. Puede que al final no la hiciéramos, pero por culpa de esa chica ahora todo el mundo pensaba que sí.

Qué queréis que os diga: ya que la gente iba a pensar sí o sí que habíamos follado juntos, deberíamos haber aprovechado y haberlo hecho. Pero claro, las cosas se salieron de control y...

Flavio y yo lo hicimos. Y Alan y Martín nos habían visto. Qué vergüenza. Y qué puto dolor de cabeza tenía. La resaca fue monumental.

Aquella mañana había sido dolorosamente incómoda. No podía mirar a los ojos a ninguno. Alan y Martín habían actuado como si fuera otra mañana corriente, lo que agradecí para mis adentros. Sin embargo, en cuanto vi a Flavio llegar al salón huí a la ducha como si me persiguiera el mismo Satanás.

Ni siquiera habíamos dormido juntos. En cuanto nos corrimos el hechizo se rompió y la timidez hizo acto de presencia. Sin mediar palabra se alejó de mí, se puso los pantalones y se marchó de mi habitación. Yo cerré la puerta con pestillo, incapaz de soportar la presencia de otra persona en lo que quedaba de noche.

Era todavía más embarazoso debido a las «secuelas» que ambos teníamos. Me dolía el culo como nunca antes, e incluso sentarme era algo que se me dificultaba. Para mi asombro, Flavio estaba igual de dolorido. Lo comprobé al ver las muecas que hacía cada vez que se sentaba en una superficie plana.

En aquel momento no recordaba haber follado con tanto... entusiasmo. Pero nuestros cuerpos daban fe de ello.

Hoy en día me parto de risa pensando en la situación y en lo gilipollas y adorables que éramos. No sé cómo Martín y Alan aguantaron las carcajadas.

—He hecho una pregunta —insistió Marcela—. Os enseñaría los tweets, pero me da la sensación de que os hacéis una idea de lo que están diciendo.

—Ha sido todo un malentendido enorme —explicó Flavio, todo lo recompuesto que se puede estar frente a tu manager después de esas acusaciones—. No pasó nada entre...

—No me vengas a mentirme a la cara, Flavio, que nos conocemos.

Marcela nunca se enfadaba, pero esa vez parecía querer asesinarnos a cada uno lentamente y exponer nuestros cuerpos en la entrada del edificio para que todos nos vieran.

—Mira, no me importa lo que hayáis hecho en la cama, ¿vale? Pero tenéis que tener cuidado con la información que dais a la gente de fuera. Estos escándalos son facilísimos de crear.

—Con gente de fuera, ¿a qué te refieres exactamente? —preguntó Martín en apenas un susurro.

—Me refiero a gente fuera de nosotros. —Nos señaló a los cinco e hizo un gesto para incluir a Emilia y al resto del equipo de la discográfica—. Y sí, eso incluye a vuestra familia y amigos.

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