Las audiciones para el reconocido programa musical «Haciendo a un artista» han comenzado y Ander va a por todas. Puede que no sepa cantar, pero la composición y los instrumentos son su fuerte. Peores artistas han concursado e incluso ganado, ¿verdad...
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Nuestro nuevo disco tomó forma entre ensayos para la gira de Dante, sesiones intensas en el estudio y minutos robados del poco tiempo libre que teníamos.
Las calles de Madrid estaban empapeladas con la cara y el cuerpo de Alan, quien no había dejado de modelar ni de protagonizar distintas campañas. Martín se había propuesto dedicarse a la producción de manera profesional, por lo que Pelotazo le enseñó en su propio estudio. A Flavio le habían ofrecido un proyecto secreto del que nos hablaba a cuentagotas, pero según él no estaba seguro si aceptar.
En cuanto a mí, cuando no escribía para la banda lo hacía para otros artistas. Aitana y su equipo me animaron a componer otros temas y explorar letras que se acomodaran a las necesidades de otros cantantes y bandas. Al principio me resultó difícil, pero en cuanto vendimos la primera canción le empecé a coger el gusto. Además, me aseguré de mantener los derechos de autor de mis temas, lo que me permitía cobrar cada vez que un tema compuesto por mí sonaba en la radio o se reproducía mucho. No eran muchos ingresos, pero estaban ahí.
A pesar de que cada miembro estaba encontrando su lugar, Nil se aseguró de que no nos alejáramos mucho. La banda seguía siendo la prioridad número uno, por supuesto. Por ello, el tiempo de cada día parecía disminuir a la vez que las obligaciones aumentaban. No entiendo cómo logramos adaptarnos a un ritmo de vida tan vertiginoso, pero en realidad no nos quedaba otra.
Los hermanos Ross se convirtieron en nuestros colaboradores predilectos para el proyecto. Alan se había obsesionado con ellos, con razón. En nuestra primera reunión telemática pude comprobar que sabían de lo que hablaban y que eran los productores perfectos para el álbum. Comenzamos a trabajar con ellos de inmediato.
Al haber compuesto bastantes canciones, teníamos material de sobra para crear un disco más largo de lo normal. Estimamos que se compondría de dieciséis canciones, quizá algunas más. No hace falta mencionar que «Siempre» estaba entre ellas. Martín y Alan no dijeron nada de la letra cuando se la enseñé, pero supe que estaban al tanto de su significado con solo verles las caras.
No obstante, no solo teníamos temas sentimentales que hablaban sobre el amor, el miedo o la ira. También me atreví a explorar ese lado humorístico y desenfadado que había odiado en el pasado, pero que le quedaba tan bien a FAMA. Así es como acabamos con títulos como «El Que La Sigue La Fastidia», «Me Gustan Altas» o «Lo de Anoche», temas que estaban para divertirnos tocando en directo y en los que no nos tomábamos a nosotros mismos muy en serio.
Para adoptar el estado de ánimo adecuado, Flavio se dedicó a ponernos documentales y actuaciones de varios referentes del género a lo largo de los años: Elvis, los Beatles, los Rolling Stones, The Doors, Queen, Bowie, Radiohead, AC/DC... En resumen, acabé del rock hasta los cojones y más allá. Aunque debo confesar que me fascinó la profundidad de las letras, las melodías de los temas y la energía con la que todas esas leyendas se subían al escenario y defendían su música frente al público.