Las audiciones para el reconocido programa musical «Haciendo a un artista» han comenzado y Ander va a por todas. Puede que no sepa cantar, pero la composición y los instrumentos son su fuerte. Peores artistas han concursado e incluso ganado, ¿verdad...
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Si la gira anterior fue difícil de sobrellevar, TERCER GRADO WORLD TOUR fue una pesadilla.
Nil, tras escuchar lo que había pasado entre Alan y yo, canceló los ensayos de lo que quedaba de semana y convocó una reunión urgente a primera hora del lunes. Nos dio aquellos días para recapacitar y encontrar una forma de justificar nuestras acciones.
Esos días me vinieron bien para recoger mis cosas del piso de Alan y empezar la mudanza. Flavio y yo habíamos elegido al fin una casa, pero todavía nos quedaba firmar el contrato y formalizar la compra. Mientras tanto me quedé en casa de los padres de mi novio, cosa que me dio mucha vergüenza, pero nos apoyaron en todo lo que nos hizo falta. En medio del caos y el desastre, me aferré a las dos únicas constantes en mi vida: mi familia y Flavio, que se habían convertido en lo mismo.
El día de la reunión fui a la discográfica sin un plan. No sabía cómo explicarme ni qué decir. Tenía la esperanza de que fuera Alan al que sometieran a un interrogatorio más exhausto, ya que técnicamente yo solo me había defendido. O eso creía.
Flavio estuvo tranquilizándome y asegurándome que castigarían de alguna forma a Alan y encontrarían una manera de ayudarle. Yo no estaba tan seguro. Ni siquiera sabíamos con certeza en qué estaba metido. ¿Y si se había relacionado con gente que no debía? ¿O se había vuelto adicto? ¿Hasta qué punto había puesto en peligro el futuro por el que los cuatro habíamos trabajado tanto?
Me obligué a calmarme y pensar en Alan y su bienestar, no en las repercusiones de sus actos. Con esas podíamos lidiar más adelante.
La reunión tuvo lugar en la misma oficina en la que firmamos nuestro primer contrato cuatro años atrás, lo que me trajo varios recuerdos que había olvidado. Todo estaba igual: las paredes blancas, el ventanal enorme, la mesa de cristal, las sillas de cuero. Y las mismas personas, por supuesto: Nil, Marcela y Emilia nos observaron entrar y sentarnos frente a ellos. Flavio y yo llegamos los primeros, Martín apareció unos instantes después murmurando un «lo siento» y Alan entró el último tras hacernos esperar varios minutos. Él no se disculpó.
—Creo que para esta reunión no hace falta ninguna presentación —comenzó Nil. Alguien cerró la puerta desde fuera y las mujeres a su lado asintieron—. Dado los acontecimientos de la semana pasada, me temo que debemos intervenir de forma inmediata.
El tono de Nil era seco y directo, no dejaba espacio para réplicas o intervenciones. Todos sabíamos que tocaba escucharle y aguantar el reproche como fuese. Cualquier justificación solo serviría para empeorar su humor.
—Según tengo entendido, Ander y Alan se enfrentaron en una pelea física que varios miembros del equipo y de la banda presenciaron. Alan, tras llegar tarde al ensayo del miércoles, se dirigió a Ander a voces y le asestó un golpe en el labio. Luego, Ander procedió a golpear a Alan contra el espejo de la sala y tuvieron una discusión acalorada. ¿Estoy en lo cierto?