De vuelta a clases

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-¿y qué hiciste ayer?- sentí el tono juicioso de Marisabel, el que siempre pone cuando piensa que ella tiene la razón o le están mintiendo. Tome un sorbo de mi café y pensé si era mejor mentirles, o que se enojaran conmigo.

"Sisters before misters" mentira. Podrá ser el crush de tu amiga, podrá ser el amor platónico de todos; pero aceptémoslo ¡si un chico guapo te invita a salir no vas a negarte! O tal vez es solo un vano pensamiento que tengo para no sentirme culpable.

-¿Mía?

-lo siento, solamente estuve en casa...

-¿y esa chaqueta?- preguntó de ceja alzada viendo la chaqueta de cuero de Dylan que había decidido ponerme esta mañana para devolvérsela.

-no es nada, tengo que, tengo que ir a mi casillero ¿me acompañan?

Cruzaron miradas dudosas y asintieron. ¿Saben qué es peor que mentirle a tus amigas? Que se confabulen y se apoyen dejándote completamente sola.

Sentí un brazo rodearme el cuello, y conocía esa colonia demasiado bien como para no saber que era Dylan.

-hola, vecina- me saludo sonriente.

-hola- me percaté de Marisabel y Natalia detrás mío, con caras ofendidas. ¿Pero saben que? Era mi momento de confabularme ¡o como se diga!

-me gusta tu chaqueta ¿dónde la compraste?

Reí levemente.

-no la compre, me la regalaron.

El castaño asintió y rió conmigo. Las miradas de todos se posaron en nosotros, revise mi cremallera para confirmar que estuviera arriba, pero era bastante claro que yo no era la causa de las miradas.

Me quité mi mochila y empecé a quitarme su chaqueta.

-gracias por la chaqueta.

-no la quiero, déjatela, esa es mi única excusa para salir contigo de nuevo sin sonar tan obsesionado...

Pues a mí no me molestaría en nada que estuvieras obsesionado conmigo... Así yo dejaría de ser la obsesionada.

Sonó la campana y en inicio de clases acompañado con una marea de adolescentes inundó el pasillo. Sentí el beso en la mejilla y el castaño desapareció entre la marea.

-entonces, bonita chaqueta de chico- se cruzó de brazos Marisabel.

-¿si verdad? Viene con colonia incluida- le solté un pequeño guiño de ojo.

-pudiste habernos dicho.

Cerré mis ojos y reí levemente.

-¿decirte que? Al parecer no estás reaccionando muy bien al hecho de que no te haya dicho, haberte dicho habría creado muchas más discrepancias; dudo mucho que fueras a entenderme.

Intenté sonar lo más profesional posible, siempre era la mejor manera de pelear con Marisabel, ya que si uno de emocionaba, ella podría terminar montando media escena de la rosa de Guadalupe en el pasillo.

El chico de al ladoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora