Narrado por Mía
-¿me estás diciendo que Dylan te dijo que quiere volver a verme?- pregunté de ceja alzada a Mike.
Hace tres días que no había podido seguirle la pista a Mike, tres días en los que me torturó dejando que mi cabeza sacara conclusiones apresuradas, y mi mente sabe como torturarme en estas oportunidades.
-él mismo me lo dijo, dice que al menos una despedida sería lo único que lo dejaría saber que vas bien, por que te ama.
Me di vuelta sobre mí misma para poder verlo a la cara. Sentí un nudo en la garganta. Estaba tan feliz como la primera vez que me invitó a salir, e igual de nerviosa. Él quería volverme a ver, él no me había superado, él me, ¡él me "seguía amando"! Pero sonaba demasiado bueno para ser real.
Dudé demasiado, nada era tan fácil en el amor. Nada. Jugué con mi pulsera de perlas entre mis manos mientras descifraba que pensar. ¿Y si no iba? Y si iba, ¿cómo iba a irme después de hablarle? Era simplemente inaceptable, mas cuando ya sentía que lo había superado, aun que yo sabía que eso no era cierto.
Sentía mi vida demasiado bien como para que cayera esto. ¿Pero que era lo que él planeaba? ¿Despedirse e irse? Por que eso podía concedérselo.
Podía faltar, podía irme sin despedirme, pero me arrepentiría. Podría despedirme, y arrepentirme de irme. Era disparar como jugar la ruleta rusa, cualquiera podría ser la que me afectaría, pero no quería parar de jugar.
-dile que lo veré en el restaurante An Diahmolá fuera del aeropuerto. A las 5:00, tengo que abordar a las 6:45 No le daré mas de media hora, ni un minuto mas, ni un minuto menos.
-¡excelente!- celebró Mike aplaudiendo.
-¿excelente?
-bueno, si, ya sabes él... Él se alegrará.
Pero no sabía si eso era posible...
Seguí recorriendo la estantería de la sala principal, me agradaba la casa de Mike. Todo estaba tan perfectamente acomodado, como si tuviera un papel importante en su lugar, y por otro lado, perfectamente sacudido, me preguntaba si era por pasión a una casa agradable o estrés por un hijo que no salía de su cuarto.
-¿tu madre sabe qué...
Pregunté con tanta confianza que tuve que susurrar el final. Pero si estaba en casa de un chico que sabía bastante de mi vida, me sentí con autoridad de saber como seguía la suya.
-¿qué voy a decirle? ¿"Me encerré a llorar como un idiota por Sally y ahora me gustan los penes"? No puedo hacerle eso... No si no estoy completamente seguro.
Después de otra media hora salí de la casa olor vainilla y me dirigí a la mía.
Fui a mi cuarto y me tiré a mi cama, quité mis zapatos y suspiré. Mi intento fallido de usar tacones por mas de dos horas, bueno, el intento fallido de Jake intentando que usara tacones por mas de dos horas, fue un fracaso doloroso.
Me deslicé por mi alfombra y abrí mi clóset, sintiéndome como la chica de hace casi un año luchando por encontrar algo que usar por que su nuevo vecino llegaría a su casa, oh ese día, ese día en el que me enamoré de un par de ojos color café amargo a combinación de sus lunares.
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El chico de al lado
Fiksi PenggemarMundos diferentes. Objetivos diferentes. Sin duda puntos de vista diferentes. Y para ese chico de ojos oscuros, una chica diferente. Para esa chica baja de pelo oscuro, un chico como los otros.
