Dame tu pasaje

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Narrado por Dylan

Marqué dos, tres y hasta una cuarta vez, la llamada entraba así que la única explicación es, que no quería contestar.

No sabía qué hacer, no sabía que era lo correcto. No podía dejar a mi madre inconsciente por ir a una cita, tampoco podía dejar a la chica más importante sin haberle dicho la razón. No era justo, ninguna de las opciones lo era.

Tomé mis llaves y me dirigí al auto, me iría por 10 minutos.

Narrado por Mía

La fila para checkear las maletas se había alargado. Y por alargado me refería a cincuenta personas delante de mi.

Habían hombres trajeados que checkeaban el teléfono y sus relojes cada un minuto, familias de cinco que para avanzar en la fila debían organizarse y caminar despacio por la cantidad de equipaje que llevaban, estaban los pequeñines saltando de emoción de que irían a Disneylandia o tal vez a visitar a su familia, pocas personas tenían caras afligidas.

—¿vienen juntos? —preguntó mientras veía nuestros pasaportes.

—es nuestra luna de miel —dijo Jake sonriendo— bueno, nuestra y del futuro Jake Jr. —tocó mi estómago mientras yo sonreía furiosa.

—¡felicidades!— exclamó sellando los boletos —deben ir a migración y pasarán a las puertas, puerta 49.

Agradecimos y caminamos a migración donde nos separamos de nuevo. Había una fila para mayores de edad y una para menores con permiso. La fila de Jake era larga mientras que la mía era relativamente corta. Estaba a siete personas de cruzar esto.

Narrado por Dylan

Cuando me bajé del auto no estaba seguro de haberle puesto llave.

Estaba nervioso. Pero creo que un "Mía, mi madre tiene cáncer" era lo suficientemente malo para que me perdonara.

Vi el aeropuerto que estaba llenísimo, parecía que iba a estallar. La busqué con la mirada, y honestamente no sabía por dónde empezar a buscar. ¿Avianca? ¿Jet Blue? ¿Copa? Vi la fila de menores de edad. Ahí estaba, haciendo fila y dando pequeñas pisadas con su pie derecho como cuando estaba nerviosa.

Caminé hacia ella sin pensarlo, como un iman acercándose al metal. No sabía que haría, solo sabía que estaría bien. Fui interrumpido por un jalón en mi clavícula que había sentido antes; en mi cumpleaños siendo exacto.

—Jake.

—O'Brien, un gusto verte, no, no te voy a dejar ir y si, puedes irte a la mierda —me dijo empujándome.

—tengo que hablarle Jake, no puede irse pensando que la abandoné.

—¿no fue eso lo que hiciste? —preguntó.— porque eso parece desde hace 1 hora cuando te esperó en la mesa a punto de llorar.

—mi madre...

—no hay excusa.

Y no la había. Tal vez simplemente buscaba una excusa para faltar, para no enfrentarla, para no despedirme.

Vi a Mía pasar migración, pasar la maldita cinta. No la volvería a ver si no compraba un pasaje. Se me había ido, ya estaba del otro lado.

—mi madre tiene cáncer —tapé mi cara, estaba abrumado, y odiaba tener que usar el cáncer de mi madre como excusa— tuvo un incidente y llegué tarde.

—yo lo siento, O'Brien...

—dame tu pasaje.

—¿qué?

Narrado por Jake

Pensaba que estaba jodiendo, que sabía que me había partido el culo y pagado mi propio pasaje, que yo conocía a Mía por más tiempo y que sabía el estrés por el que ella estaba pasando. Que sabía que sabor de helado le gustaba, que par de medias usaba al dormir y cuál de todos los vasos en casa era su favorito. ¿Él sabía? ¿Él sabía que maldito color de cortinas quería ella en su casa al casarse? ¿Qué raza de perro había visto por primera vez? ¿Sabía realmente quién era Mía? Porque yo solo los había visto besarse y al día siguiente decirse te amo.

—dame tu pasaje —repitió tan serio que la broma dejaba de ser divertida.

—mira, sé que la quieres y todo, pero no te daré mi pasaje. ¿Que harás si te lo doy? ¿Decirle que la amas, o que lo sientes, que tu madre tiene cáncer? ¿Quieres hacerla sentir peor?

Se miraba hecho mierda. Sus ojeras estaban moradas y se veía abrumado. Sentía lo de su madre, pero esos no eran mis problemas.

No era que no me agradara él, él me daba igual. Me caía mal el hecho de que Mía era especial, Mía hubiera dado la vida por él y él ni siquiera pudo apoyarla con su universidad. Él solo llego para destruirla.

Sabía siempre como dejarme a mí mal, yo siempre terminaba siendo el villano. Pero si a él, que la llevaba conociendo un maldito año le dolía dejarla partir ¿cómo creía que yo estaba? Porque me sentía como una real mierda sabiendo que estaría tan lejos.

—mira, tú y yo no tuvimos un buen comienzo. Pero esa chica que va a ahí es la última persona que queda en mi vida que no ha cambiado. Por favor, Jake. No te lo pido como amigos, te lo pido por Mía.

Rodé mis ojos.

Tanto drama me daba ganas de vomitar. ¿Por qué todo con él tenía que sonar tan romántico? No estábamos en la escena de muerte de un libro.

—estamos en Volaris, el pasaje está a 200 porque es local. Si quieres verla, págate tu maldito pasaje. —dije tomando mi maleta y dirigiéndome a la fila que había bajado.

—¿le podrías decir que...

—no.

El chico de al ladoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora