Capítulo XX

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Durante toda la fiesta se disfrutó de un ambiente muy agradable, exceptuando por una que otra indiscreción de la señora Cortez, los ánimos estuvieron calmados y sobre todo para Abigail que comprobó que Laura no mentía sobre que estaba saliendo con Matt. Y el tema sobre Tatiana paso a ultimo interés cuando Damian únicamente se enfocó en hacer sentir bien a Abigail, aunque claro que hubo ciertos momentos en los cuales dejo en evidencia que las palabras de Laura estaban llenas de verdad y que Tatiana no estaba únicamente allí por ser cortes. 

—Hola, hola, espero no interrumpir —decía Tatiana con una sonrisa fingida acercándose a Damian y Abigail quienes se encontraban un poco alejados de la gente.

—¿Qué quieres Tatiana? —preguntaba Damian amablemente, pero dejando ver su incomodidad al asunto.

—Solamente saludar, ya te dije que ya hace mucho no te veía y te has puesto muy guapo
—continuaba Tatiana con su sonrisa falsa.

—Gracias Tatiana, ¡escucha Abigail tienes un novio muy guapo! ahora si me permites me gustaría aprovechar estar solo con esta maravilla de mujer que me tiene enloquecido. ¿Acaso no es la mujer más hermosa que hay? —preguntaba Damian a Tatiana, mientras que las mejillas de Abigail se sonrojaban.

La cara de Tatiana cambio por completo, la sonrisa mal hecha desapareció y sin decir mayor cosa se retiró, Damian no pudo evitar reír y dándole un suave beso a Abigail que también sonreía dio por entendido que no le importaba ni un poco que Tatiana estuviera allí.

—¿Se enojó? —preguntaba Abigail con una sonrisa de picardía.

—Seguramente pero no importa, además no dije nada de malo, sabes amor nunca me imaginé que te iba a querer tanto —decía Damian— creo que los hombres a veces olvidamos que somos tan inocentes que puede llegar una hermosa mujer a nuestras vidas y poner el mundo de cabeza.

—Somos las mujeres las inocentes que nos dejamos seducir por palabras bonitas y acciones sorprendentes.

—Así ¿Y qué palabras o acciones fueron esas?

—Dijiste que tenía los ojos hermosos, cuando lo último que recordaba era eso; dijiste que mi sonrisa opacaba la belleza de mis ojos, y tampoco recordaba que mi sonrisa fuera hermosa; me hiciste sentir importante cuando ni siquiera era importante para mí, sabes Damian a veces siento que no estamos cumpliendo un mes si no que mucho tiempo más y no cambiaría nada de lo que he vivido porque gracias a eso te encontré.

—Yo pienso y siento igual, Abigail es que te prometo que no te lo digo solo por decirte, lo digo porque lo siento, desde el primer momento en que te vi, fue, no sé, tan mágico que me siento un tonto al decirlo, desde el primer momento en que te vi, eras tan tú que revolviste mi mundo de cabeza al punto que… no dejé de pensar en ti ni un solo minuto, pero te veías tan inocente, aunque claro me di cuenta que no lo eras cuando me respondiste con ese tono tan sarcástico que tenías por costumbre. 

—ja, ja, ja ¡enserio lo lamento! Gracias Damian, gracias por todo esto tan lindo que haces por mí, créeme que tus sentimientos son correspondidos con la misma intensidad de amor.

—¡Ya es hora de partir el pastel! Vamos, vamos Abigail y Damian, el abuelo ya está aburrido porque no hay nada de acción dice. —decía doña Leticia tirando una carcajada.

—Enseguida te alcanzamos mamá solo déjame darle un beso a esta hermosa chica que tengo entre mis brazos.

La celebración termino lo mejor que se pudo esperar con unos cuantos fuegos artificiales que en un principio doña Elia creyó iban a desmotivar a su hija, pero logro darse cuenta que enserio Abigail había cambiado y toda aquella depresión por su situación había terminado y su sonrisa estuvo presente por seguras tonterías que Damian le decía al oído.

La familia de Abigail se regresó en el auto de doña Eva y Abigail se quedó un momento con Damian, aunque era ya noche él quería quedarse a pasar más tiempo con ella, ¡su amada novia!

—Creo que ya es muy noche Damian, y no me gustaría llegar más tarde a casa —decía Abigail sentándose junto al lago.

—Sí ya lo sé, pero estar contigo me hace sentir tan inexplicablemente Abigail, que no quisiera soltarte nunca. —expresaba Damian abrazándola fuertemente. 

—Somos como niños, siempre venimos al lago y somos tan masoquistas que lo hacemos aun habiendo este frio tan ingrato.

—El frio es lo de menos, nos abrazamos y logramos disfrazarlo un poco y quizás sí, somos como niños, pero yo me quedaría hacerlo toda la vida si siempre es de tú mano.

No había forma de explicar o expresar aquel momento, no había música, ni gente, ni ruido, tan solo ellos dos a la orilla del lago, con el reflejo de la luna y un frio que acobijaba, quizás no había sentimiento tan sincero como el que tenían el uno para el otro.

Damian siempre trataba de ponerse en el lugar de Abigail, cerraba los ojos e intentaba sin decir nada disfrutar sin la necesidad de ver, para él la vista y el paisaje eran completamente distintos a la simple imaginación que podía tener Abigail, pero estaban unidos por el sentimiento más profundo que podría haber “el amor” y la falta de vista en Abigail era algo tan sin importancia.

—Tengo miedo Damian.

—¿Miedo a qué Abigail?

—A no ser lo que deba ser para ti, y que esto termine porque no creo que pueda soportar que en algún momento te vayas.

—No digas tonterías amor, tú eres lo que debes ser para mí incluso eres hasta más, que a veces siento que no soy merecedor de ti.

—¿Cómo vas a decir eso? Soy yo quien no ha sido merecedora de ti, imagina era una amargada, grosera, fastidiosa y tu tan lindo siempre conmigo que… me has hecho ver todo de diferente manera y eso que no puedo ver. —dijo Abigail con un tono melancólico, mientras una lagrima recorría su mejilla.

—Te juro Amor, que vamos a ser lo que sea para optar por una posibilidad que puedas ver
—decía Damian limpiando la lagrima del rostro de Abi.

—¿Y si no la hay?

—Yo caminaré de tú mano siempre y espero que el amor que te ofrezco pueda ser suficiente, para que superemos juntos cualquier obstáculo que se presente y es que creo que no has comprendido que cuando dije que estoy enamorado de ti enserio lo dije con el corazón en la mano, porque Abigail estoy como un tonto enamorado de ti, que créeme que eres la joya más preciosa que puedo tener, Te amo Abigail, Te amo. 

-Paola.

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