Capítulo 6. Se requiere disfraz

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La familia Hyuga solicita el placer de su compañía en el baile en honor al arquitecto Tsukami Taichou del próximo sabado a las nueve en punto de la noche. En la residencia Hyuga del numero 34 de la Quinta Avenida.
Se requiere disfraz.

Naruto volvio a mirar el papel entre sus manos. Un baile, un salón lleno de gente achispada danzando alrededor de una pista reluciente de mármol; los mejores whisky escoces, y una linda pareja de baile.

Desde luego, recordaba una sola vez en que había bailado ya con alguien en un enorme salón de baile a la vista de toda la sociedad de clase alta, con una de las damas más lindas que habria conocido. Y que esa misma señorita, fuese nada menos que la heredera de la fortuna ferroviaria y naviera más grande de la ciudad.

Hinata Hyuga, por supuesto, era siempre, la más solicitada para el vals.

—No puedo creer que asistiras al baile de esta noche —refunfuñó Mikoto, por tercera vez esa mañana—. Tío, a mi me toca servir las mesas de más de trescientos invitados; y tú estaras como liebre al campo.

—Seguro que te divertiras más que yo —Naruto se encogio de hombros—. De cualquiera forma, tengo que seguir trabajando.

—Pero te divertiras por lo menos una hora —Mikoto suspiró—. Lo que daria yo por eso.

El rubio sonrio languidamente.
—Podrias tomar mi lugar —dijo, con malicia—. Bailar, beber, lo que todo hombre desea en una noche así. Llena de mujeres....

Mikoto se apartó de la ventana, clavo sus oscuros y simbolicos ojos negros en él.
—¡Jo, tío! —bufo—. Ojala pudiera.

—¿Por qué no? —quiso saber el ojiazul, sin mucho interes.

—Tengo turnos eventuales —le explicó con voz cansina —, de diferentes horarios que tengo que cumplir, pueda o no. Y además los bailes no son lo mío.

—¿Qué es lo tuyo? —Naruto arqueo una ceja, graciosamente.

Mikoto se echo a reír.
—Es irrelevante —contestó, encogiendose de hombros.

—Oh, vamos —insistio el rubio—. No puede ser tan malo.

El azabache se llevo una mano al menton, dubitativo. Parecia estar considerando lo que debia de responder.

—Apuestas —respondió luego de un instante—. Mi vicio. Y mi perdicion.

—¿Apuestas? —repitio él, incredulo.

—Sobre todo hándicap —asintio con voz más normal—. Es la mejor mierda que puedas probar en tu vida.

—Sí, seguro —respondió con sarcasmo—, si lo que te gusta es apostar por la suerte, es un buen deporte.

—Deja de ser tan agua fiestas —Mikoto se acerco, y le apreto el hombro—. Algún día nos entenderas a los buenos diplomaticos.

Naruto sonrio sin ganas. ¡Por supuesto que lo entendia!

—Te tiras un monton de dinero por nada —lo riño, mirandolo friamente—, es el problema de las apuestas. La adrenalina, un casino, blackjack, bebidas. Todo forma parte de un sistema en la que tu siempre, siempre seras la victima.

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