Capítulo 9. Exclusiva

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Tras años en los que todo el mundo querrá recurrir a lo más nuevo, al parecer la sencillez vuelve a estar de moda. Los miembros de la alta sociedad celebran cenas tranquilas y confeccionan sus vestidos de día con simple muselina. Pero recuerden; hay muchos tipos de sencillez, y el toque elegante no siempre resulta tan fácil de conseguir como parece.

De la pagina de Necrologías del Londres People- Diario.

—He oído decir que Naruto iba a venir a esta noche —comentó su amiga Ino que apareció de forma repentina—. Pero no lo veo en el palco de tus empleados.

—Ah, ¿Si? —dijo, en tono recatado.

—Lastima que su última pareja no pudo casarse con él. Es un joven encantador, un excelente partido —opinó, Ino Yamanaka, chasqueando la lengua, sin darse cuenta de que ese comentario podría resultar hiriente.

Hinata pego un bote y la miro con sorpresa. No la había visto venir. Sin embargo, ¿Qué era lo que había dicho...?

—¿Sabes? —siguió su amiga con la misma falta de tacto. ¿Y quien podría reprocharle esa forma de decir las cosas? Era una dama con bastante carácter, sin duda nadie se atrevería a corregirla—, oí el rumor de que su novia había muerto. Sin duda se habría encontrado el cadáver, pero el resto de la historia que cuentan no coincide con lo demás. Supongo que no hay algo que sepa, ¿No es así?

Hinata negó con la cabeza y decidió no mirar en dirección al palco de sus empleados hasta que no transcurrieron al menos diez minutos.

—¿Y tú lo conoces...? —preguntó ella, desconcertada.

—Por supuesto —afirmó la rubia esbelta—, no me di cuenta, hasta hace un día. Lo conocí hace un par de años atrás en una conferencia que tu propio padre había dado. Me sorprende que hasta ahora es que se haya dado cuenta de ese muchacho.

La muchacha tenia entornado los ojos a causa del tedio y la cabeza ligeramente inclinada hacia la derecha. Los ojos de Hinata se desviaron al escenario solo un instante. Sin embargo, cuando volvió a mirar hacia atrás donde se hallaba sentada Shion vio que la joven ya no llevaba esa mirada de aburrimiento y sonreía ligeramente. Con una mirada llena de decisión.

Justo entonces los murmullos se elevaron. Todos los ojos de la sala estaban puestos a la izquierda de Hinata; la joven también miro, y fue entonces cuando lo vio.

Naruto entraba por las grandes puertas del teatro. Avanzó entre los asientos con paso lento y pesado, tomando asiento detrás de Shion.

—Hay que reconocer que aún se le ve triste —dijo Ino, que había logrado contenerse para no usar sus gemelos— aunque eso no enturbia su atractivo. Estoy segura que coincidirás conmigo, aunque sea solo tú mayordomo.

Hinata no tuvo fuerzas para responder. Tampoco se fijo demasiado en el movimiento que se produjo al fondo del palco de los Newburg, donde había aparcado Westerb Huberman, reputado arquitecto de los nuevos ricos londinenses, que por un momento desvío la atención de Ino.

—Le presentó a miss Hyuga —oyó Hinata que decía esta—la hija mayor de Hiashi Hyuga.

Hinata tuvo que resignarse a apartar la mirada de Naruto, cuyo cuello rígido de color blanco contrastaba con su piel dorada.

—Miss Hyuga —dijo míster Huberman, besándole la mano—, le doy mis más respetos por conocerla. Me alegro de verla por aquí. Tendré que felicitar a su padre, pues es usted tan bella como me habían dicho.

Hinata bajo la vista con una sonrisa. En septiembre había besado al ayudante del arquitecto en el guardarropa durante una cena en la nueva mansión de los Sarutobi, un hecho que sin duda el hombre ignoraba, dado su consumo de vino excesivo.

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