El joven se rió en silencio.
—Me alegra que digas eso.
—¿P-Por que? —Hinata trago saliva.
—Porque, sinceramente —murmuro tras una pausa, mientras la atravesaba con la mirada—. De todos modos, no iba a dejar que te marcharas tan facilmente. Y ya que es tarde para ti, es mejor para mí.
—¿Q-Qué? —gimoteo—. ¿No dejaras que me vaya?
Naruto cerró los ojos.
—No.
—Pero, si me descubren aqui —le dijo, en tono de suplica—. Me van a matar.
Naruto oyó como se aceleraba su corazón y asintio como si estuviera de acuerdo con aquella observación.
—No pasara —le aseguro, intentando convencerla.
—Naruto...
—Por favor —repitio de nuevo, en un tono que siempre le habia dado buenos resultados.
Hinata debía de admitir que Naruto tenia un encanto que no era normal. ¿Por que le resultaba tan difícil decirle que no? Alejarse antes de que resultase herida. La beso con suavidad. A Hinata se le hizo un nudo en la garganta, mientras deseaba que aquel momento pudiese durar para siempre.
Ella le correspondio el beso, y cuando Naruto se aparto, sonreia. Había luz en sus ojos.
—Creo que todo va a salir bien —susurró después de un largo silencio.
Hinata esbozo una especie de sonrisa, y se pregunto si él podria ver lo preocupada que se sentia.
—Todo va a salir bien... —repitió con una sonrisa que casi sonaba convincente.
Solo queria una noche en la que no estuviese enfadada ni abatida por la forma en la que debia de ser las cosas. Por las que se regian las normas del decoro. Las reglas de la casa; que aunque quisiera o no, debian cumplirlas sin importar qué. Porque, de todas maneras, ese era el año en que, importaban más la apariencias que los sentimientos.
¿Y si se quedaba con él solo esa noche? No pasaria nada, seguro. ¿Que mal podia hacer guardandose ese terrible secreto? ¡Que escandalo! Las personas le temian más a eso que a la enfermedad, que situaban la decencia por encima del valor, y consideraban que no habia nada de peor gusto que las "escenas", salvo el comportamiento de quienes daban pie a las mismas.
La edad de la inocencia.
Hinata se estremecio bajo su cuerpo, mientras intentaba en vano tranquilizarse; respiraba con dificultad de forma entrecortada, mostrando su ansiedad.
De pronto, sentio sus dedos sobre los de ella, manteniéndolos quietos.
—Parece que estás algo nerviosa hoy, ¿no? —murmuró.
Hinata levanto la mirada, intentando soltar una contestación sarcástica, pero su rostro estaba más cerca de lo que ella esperaba. Sus ojos pendían apasionados a pocos centímetros de los suyos, y notaba su aliento calido contra sus labios abiertos. La ojiperla podía sentir el sabor de su boca en su lengua.
La oscuridad era mayor que la del día anterior. Las nubes eran demasiado espesa para que la luna las traspasara.
—Lo siento —murmuró Hinata, tan bajito que su voz parecía formar parte de las sombras— . No pretendía despertarte.
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|Latidos|
Fiksyen PeminatHinata Hyuga era conocida no solo por su belleza y su extraordinario físico, sino también por su personalidad tan atrevida, lo que hacía otorgarle un asiento elevado entre las más deseas chicas de la ciudad. Le resultaba cómico ver hasta dónde era...
