El pueblo de Youngtown (Arizona) está en peligro: un asesino mata a diestra y siniestra a los habitantes.
Cuando un joven del instituto de Ashley Emmerson es detenido por haber sido declarado culpable se cree que la pesadilla ha terminado.
Pero no e...
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"Lo que más nos aproxima a una persona es esa despedida, cuando acabamos separándonos, porque el sentimiento y el juicio no quieren ya marchar juntos; y aporreamos con violencia el muro que la naturaleza ha alzado entre ella y nosotros."
— Friedrich Nietzsche
NARRA MELANY
La casa de Patrick ha quedado destrozada. Las paredes están manchadas por bebidas, el suelo tiene manchas de comida y muchos de los floreros que estaban ubicados en las mesas, cayeron al suelo quedando resumidos en pedazos.
El viento frío que entra por la ventana de la sala principal, ayuda a disipar el hedor a vomito que quedó en el ambiente. Observo mis botas negras y mi vestido ajustado: tiene algunas manchas de suciedad debido a todo el alboroto. Después de todo, creo que haberme disfrazado de Gatubela fue buena idea, pues el negro disimula más la mugre.
Afortunadamente, hemos podido evacuar a todos sin mayores daños. Frank ha estado comunicándose con la policía, solamente para avisarles que estén atentos a sus llamados. Aún no hay que decirles que vengas, pues lo único que pasó aquí fue que se cortó la luz, pero el asesino ni apareció.
William, Frank, Ashley y Alissa se encuentra frente a mí, limpiando y barriendo la habitación lo mejor que pueden, a la luz de las velas.
—Patrick dijo que iría a ver los fusibles, es raro que la electricidad no haya regresado.— dice Ashley apoyando la escoba contra la pared y mirándonos a todos con preocupación en el rostro.
Me encojo de hombros, pues es probable que Patrick se haya ido con algún otro grupo de amigos a beber a otro lado y nos haya dejado la responsabilidad de la casa a nosotros como buen borracho que es.
Alissa parece pensar lo mismo porque dice:
—Ese chico vendería hasta a su propia madre por alcohol, de seguro se fue con otra gente a alguna otra fiesta.
Todos asentimos, menos Ashley. Ella cree que hay algo más detrás de todo esto...
Su celular comienza a sonar, comunicándole que le ha llegado un mensaje. Mi cara se torna pálida y apenas muevo mis músculos. Cada vez que un mensaje le llega a ella o a mí, no puedo evitar ponerme así porque sé lo que un simple mensaje podría significar y a qué situaciones nos podría arrastrar. Para nosotros, los mensajes del celular ya no son simplemente eso. Para nosotras, podría ser la muerte misma.
Teclea unos segundos sobre la pantalla y finalmente lo lee en voz alta para que todos podamos oírlo: "Vengan al sótano a ayudarme, estoy teniendo problemas con los fusibles".
Me tranquilizo un poco al ver que es Patrick, pero aún así no estaré del todo relajada hasta estar en mi casa, junto a mi padre y a salvo. Al demonio, en realidad no estaré tranquila hasta que el maldito bufón esté muerto.