El primer día había pasado sin muchas complicaciones. Noida le había enseñado a hacer las entradas de los clientes, y le había dado bastante información sobre las agencias que tenían contratos con el hotel. Realmente no había memorizado mucho, pero todo estaba perfectamente reflejado en un pequeño cuaderno donde hacía las anotaciones oportunas.
La mañana siguiente aparentaba ser mejor. Ya tenía casi olvidado el incidente con el director, aunque el casi, era ser demasiado positiva. Su primer día de prácticas y vaya la impresión que causaba al director. Porque eran prácticas obligatorias, que si no fuese ese el caso y fuese un trabajo remunerado, estaba segura de que ya le hubiese despedido.
Se dispuso a hacer borrón y cuenta nueva. Intentaría cambiar la impresión causada en él si se encontraban otra vez. Le haría pensar que habían sido fallos de principiante. Con esa decisión en su cabeza, se dirigió hacia la entrada.
Saludó a Noida en cuanto entró en el hotel y se dirigió hacia su taquilla para ponerse el uniforme. Cuando se abrió el ascensor, salió con precaución, mirando hacia ambos lados. A la derecha estaba la puerta de empleados y a la izquierda había un pasillo que terminaba en una puerta, ¿cómo no se había fijado en ella el día anterior? Seguramente sería la oficina del director. Se encogió de hombros y se dispuso a cumplir con su acometido.
Una vez en la recepción, Ayna seguía al pie de la letra las indicaciones de Noida.
-Mira, esto es un bono de la Agencia ABE's.- Noida le enseñó un papel que parecía un cheque.- Cuando un cliente te entrega esto, tienes que irte a la oficina.- La oficina estaba justo a la izquierda del mostrador, y se accedía a ella mediante una pequeña escalera descendente.- En la oficina, buscas en los contratos, el que tenemos con esta agencia, miras que tipo de bono es y los gastos que cubre, y luego, te tienes que venir al ordenador y en el apartado de la entrada del cliente, tienes que completar la información.- Ayna estaba sentada en una de las sillas de oficina que tenían en recepción, apoyada en el mostrador oculto de cara a los clientes, y tomaba notas de lo que decía su supervisora.
-De acuerdo.
-Bueno, pues, corrobora este bono y luego veremos si lo has hecho bien. Cúbreme las espaldas que voy un momento al baño.- Le dedicó una sonrisa, que fue correspondida por la de la muchacha.
-Muy bien.- Indicadas las órdenes y con Noida en el baño, Ayna se dirigió a la oficina en busca de la carpeta con el contrato indicado. Con el bono en una mano y ayudada del dedo índice de la otra, iba leyendo los lomos de las carpetas en busca del nombre de la agencia indicada, cuando sonó la campanilla de recepción. Ayna dejó el bono en la oficina y salió de ella para atender al supuesto cliente, que no era otro que el director.- ¿En qué puedo ayudarle?- Parecía que le costaba hablar y notó un ligero temblor en las manos. Él le dedicó una mirada de evidente fastidio.
-¿Y Noida? – Su voz era tan ruda como la recordaba. Era evidente que no esperaba tener que darle instrucciones a ella, una becaria.
-Se ha ausentado un momento.- Él plantó una carta en el mostrador.
-Necesito que esta carta esté sellada y enviada para, veamos,...-Se subió la manga de la chaqueta lo suficiente para que se viese la esfera grande de su reloj.- Ahora.- Le miró intensamente.
-Sí, señor, en cuanto vuelva Noida, me encargaré de llevarla a la oficina de correos.- Él frunció el entrecejo y apoyó su codo en el mostrador.
-¿Sabes el significado de la palabra 'ahora'?
-Sí señor, pero no puedo dejar la recepción sola.- Él le indicó con la mano que se acercara. Ayna estaba tan cerca de él que sólo les separaba el mostrador.
-¿Sabes quién soy?
-Sí señor.
-¿Sabes cuál es mi trabajo?
-Puedo hacerme una idea.
-Mi trabajo es dar órdenes, órdenes que se tienen que cumplir por encima de todo. ¿Tienes alguna duda acerca de la orden que te he dado? ¿Te parece muy complicada?- Ayna negó con la cabeza.- Bien, veo que hasta ahí, nos entendemos.- Se cruzó de brazos. Ayna se le quedó mirando estupefacta.- ¡Apresúrate niña no tengo todo el día! – Su torrente fue tan fuerte e inesperado que Ayna dio un respingo, cogió la carta y salió como alma que llevaba el diablo hacia la oficina de correos más cercana, no sin antes fijarse en la sonrisa diabólica que dejaba atrás.
Después de dar varias vueltas para encontrar la oficina y cumplir con su misión, llegó al hotel sudando y jadeando, para comprobar que el mostrador estaba lleno de clientes que refunfuñaban esperando ser atendidos, mientras una agobiada Noida, los atendía con una sonrisa y los despachaba con trabajo. Ayna se incorporó a recepción y procuró ayudar a su compañera en lo poco que sabía. Cuando hubieron terminado con los clientes, Noida se volvió con los brazos cruzados y mirándola fríamente.
-¿Dónde diablos estabas?
-Yo...
-Noida, - el director se dirigía al mostrador, soltó una serie de papeles en él.- Quiero que le envíes esto al señor Jules, lo quiero firmado y sellado para esta noche. – Se dio la vuelta para salir, pero antes se giró.- ¡Ah! Controla a tus novatas, que no se vuelva a repetir lo de hoy, si es el caso, envía un informe a la Universidad informando de su incompetencia.
-¿Cómo? – Ayna no podía creer lo que oía. Él le volvió a dedicar esa sonrisa fría y diabólica que helaba la sangre de cualquiera.
-Regla número uno, y que no se te olvide niña, la recepción no se deja sola en ningún momento, ni bajo ninguna circunstancia.
-Pero usted dijo que...- Él alzó la mano para hacerla callar.
-Bajo ninguna excepción.- Su voz sonó tan fuerte que no cabía lugar a discusión. Así sin más, se fue.
Una vez que se encontró bajo la protección de estar en su casa, Ayna seguía sin dar crédito a lo que acababa de ocurrirle, ¿sería una broma a la novata? Y aunque así fuera, lo que había hecho con ella era cruel, '' ¿Incompetente yo? ¿Pero de qué va ese tío?'' Procedió a darse un baño relajante, era lo que se merecía después de todo. Pero aún así, no podía olvidar su mirada de odio y desprecio. ¿Cómo podía una persona humillar a alguien de semejante manera y quedarse tan tranquila? Estaba claro que ese hombre había hecho un pacto con el diablo, que se había quedado con su alma. Ayna dejó escapar un suspiro e introdujo la cabeza bajo el agua, al cabo de unos segundos salió. Era evidente que el señor director le iba a complicar mucho las cosas.
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El Caballero Oscuro
RomanceDominic es exigente, prepotente e insoportable. Esa manera casi espartana de trabajar le mantiene en alerta y en un agotador estado de resistencia. El despotismo de Dominic la conduce a una espiral de misterio y claroscuros llenos de cicatrices dond...
