12

63 3 0
                                        


CAPÍTULO ACTUALIZADO!!

GRACIAS POR LEER.

BESOS.


No pretendía preocuparse por los recientes descubrimientos que había hecho acerca de Dominic. No deseaba sentir aquella curiosidad que iba en aumento y le corroía la sangre, pero al mismo tiempo ansiaba conocer más. No quería pero se moría de ganas por saber. Saber más sobre su infancia, sobre su persona, qué le gustaba o qué no y un largo etc.... Aspiraba a poder tener la confianza suficiente como para preguntar más y más y cerciorarse si ésa trágica historia que él había narrado a su hermana pequeña era verídica. Y si fuese el caso, detestaba sentir algo por él, ya fuese compasión, curiosidad y mucho menos amor. Pero algo muy dentro de ella anhelaba volver a amar a alguien y sentirse amada, aunque en sus planes no entraba que se despertasen todos aquellos contradictorios sentimientos por su jefe. No podría ser. Él era, simplemente, inalcanzable. Pero no. Negó con la cabeza en un intento de alejar aquellos pensamientos, pese a que otros ocuparan su lugar. Tenía que centrarse en algo mucho más cercano y mucho más duro. El día anterior apenas se había planteado las consecuencias que implicaba el cambio que iban a hacer en sus vidas. Pero tía Beth había sido clara. "No tenemos otra opción".

Su padre era hijo único. Tía Beth era la única hermana de su madre. No tenía abuelos y su tía no estaba casada, por lo que no tenía tío, ni primos. Ellas tres eran las únicas que existían de la familia. Y ahora, se enfrentaba a la dura prueba de tener que separarse de su hermana. Se miró al espejo. Respiró hondo y se dirigió hacia la cocina.

Su tía estaba preparada para la dura conversación que tendrían por delante. Isola se encontraba sentada en la mesa de la cocina, balanceando los pies en el aire y abrazada a su barbie pelirroja.

-Cariño, tu hermana y yo tenemos que hablar contigo.- Tía Beth comenzó. La niña la miró y Ayna observó que se estaba poniendo nerviosa.

-¿Por qué? No he hecho nada malo.- Su tía le sonrió.

-No cariño. No vamos a reñirte por nada.- Ayna se acercó y cogió su pequeña manita con suavidad.

-Isi, sabes que tía Beth tiene mucho trabajo y...

-Sí, por eso me quedo siempre contigo mamá.- La niña la miró con los ojos esperanzados.

-Sí, por eso.- Ayna agachó la cabeza.

-Verás cariño.- Continuó Beth.- Ayna tiene que trabajar también y no puede hacerse cargo de ti.- Inspiró hondo. Lo mejor sería decirlo cuanto antes.- Lamentablemente no tenemos a nadie que se ocupe de ti mientras no estamos, y no te puedes quedar sola. Así que vamos a enviarte a un internado.- La niña la miró confundida.

-¿Qué es un internado?- Abrazó más a la muñeca.

-Verás es un colegio muy bonito que está lleno de muchos niños, donde podrás jugar, aprender y divertirte, mientras no estamos.

-¿Igual que el colegio de Sarah?- Ambas adultas se miraron.

-Sí.- Dijo Ayna. Su pequeña amiga había sido internada a raíz del divorcio de sus padres, cosa que Isola no había logrado asimilar.

-A mí me gusta mi colegio.- Hizo un mohín que a Ayna le resultó difícil de ignorar.

-Verás, cariño...- su hermana le cogió la carita y la miró a los ojos.- Este nuevo lugar será más especial, y harás muchas cosas bonitas, tendrás muchos amigos,...- Se le acababan los argumentos para defender algo en lo que ni siquiera ella creía.

El Caballero OscuroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora