Cuando ambas llegaron a casa por la mañana, Ayna estaba rendida mientras que Isola no dejaba de preguntarle cuando iría de nuevo a aquel lugar que tanto le había eclipsado.
-¿Me llevarás de nuevo mamá?- No dejaba de seguirla a todas partes.- ¿Me llevarás?
-Isi, cariño. Me encantaría llevarte de nuevo pero... - Ayna se encontraba en su habitación, cogiendo su pijama, ropa interior y demás enseres para proceder a tomarse un baño.
-Él nos necesita mamá.- Mientras se dirigía al baño, las palabras de su hermana le confundieron. Se giró. La niña se encontraba justo detrás, agarrada a su inseparable peluche. Se agachó junto a ella.
-¿Por qué dices eso cariño?- Isola la miró como siempre, con una mirada limpia y pura que reflejaba una transparencia propia de una niña y ella vio la preocupación en su rostro.
-Porque tenemos que romper el hechizo mamá.- Suspiró de cansancio, se levantó y abrió el grifo para llenar la bañera.- ¿Puedo bañarme contigo?- Ayna sabía que no podía negarle nada.
-De acuerdo, pero tigre no ¿eh?- La niña dirigió una mirada severa a su peluche.
-Hoy no puedes bañarte con nosotras tigre.- En un segundo desapareció. Ayna supuso que habría ido a su habitación a guardar el peluche, un oso gigante que la niña se había empeñado en llamar tigre. Comenzó a desnudarse y se introdujo en la bañera dejando escapar un suspiro de satisfacción al entrar en contacto con la temperatura del agua. No estaba demasiado caliente, puesto que estaban en verano, pero era su momento favorito del día, aunque siempre había utilizado sus baños para relajarse y dejar la mente en blanco, últimamente no dejaba de reflexionar. Su hermana apareció en un momento y comenzó a quitarse la ropa. Le ayudó a meterse en la bañera y la pequeña, dándole la espalda, comenzó a jugar con las muñecas que tenía allí expresamente para distraerse en el agua.
-Linsey también quiere ir al castillo para conocer al caballero oscuro.- La niña lavaba el pelirrojo pelo de su barbie favorita.- Tenemos que romper el hechizo.- En esos momentos Ayna se arrepentía de haber fomentado la imaginación de su hermana.
-Cariño, verás... en realidad, el señor que conociste no estaba hechizado.- La niña se giró y la miró con indignación.
-Sí que lo está. Yo lo vi.
-¿A sí? ¿Y qué viste exactamente?- Ayna cogió el champú y comenzó a lavar el pelo a su hermana.
-Está hechizado mamá y está muy triste pero eso es un secreto porque le he prometido no contarle a nadie que había estado llorando.- Esta se quedó paralizada en seco. Se anotó mentalmente explicarle a su hermana lo que significaba guardar un secreto.
-¿Llorando?- La pequeña hizo un gesto de afirmación con la cabeza y se volvió de nuevo a prestarle atención a sus muñecas.
-Sí. Yo tenía mucho miedo porque te estaba buscando para que me contaras un cuento y no te encontraba y encontré un escondite con un espejo mágico desde el que podía verte. Era como el de la película de La Bella y la Bestia, porque yo podía verte pero tú a mí no. Te llamé muchas veces, pero tú no me escuchabas.- Comenzó a hacer pucheros.- Yo no lloraba, de verdad mamá.- Ayna sospechó todo lo contrario, pero la pequeña sentía mucha vergüenza cuando alguien veía muestras de su debilidad.- Entonces él entró. Al principio me dio miedo mamá, pero después, se sentó en el suelo, como yo. Igual que yo mamá.- Se giró y le miró afirmando con la cabeza.- Y él tenía miedo como yo mamá porque estaba llorando, pero yo le cuidé. Hay que romper el hechizo. Sí.- La niña reflexionaba para sí misma.
-¡Chicas!- Oyeron la voz de tía Beth y Ayna terminó de lavar a su hermana. Cuando su tía apareció en el baño y las vio, se sentó en el inodoro.- ¿Qué tal os fue anoche?- Isola miró a su tía que procedió a coger una toalla para sacarla del baño.
-Fuimos a un castillo.- Su tía la miró y luego dirigió la mirada a Ayna.
-Anda, cuéntale toda la historia.- Beth sacó a la pequeña del agua a regañadientes, pues para nada le apetecía que su momento de juegos acabase, pero la promesa de oír todo su relato hizo mella en su atención, desviándola hacia un nuevo entretenimiento. Así pues, su tía se la llevó camino hacia la habitación mientras se oía su relato por el pasillo.
Estaba confundida, aquel imponente hombre, ¿llorando? El caballero oscuro. De pronto se dio cuenta de que no sabía su nombre. Se dejó caer hacia atrás y cerró los ojos siendo consciente de que tenía que agradecerle su hospitalidad con su hermana. Sonrió al recordar la cara de él cuando la niña le había dado un beso. Se mostró duro e intransigente y su mirada de repulsión desapareció ante la persistencia y la espontaneidad de Isola. Por lo que ella había podido comprobar, era un hombre que tenía todo, absolutamente todo controlado, incluso sus emociones. La pequeña rompía su halo de rectitud y control. Le había susurrado algo al oído que por primera vez había hecho mella en su apariencia inexpresiva. Ayna se había quedado embobada cuando vio que su rostro cambiaba completamente. Incluso le pareció ver miedo en sus ojos, y después una sorpresa enorme al recibir el beso de la niña. ''Él nos necesita mamá''. El increíble poder de observación de su hermana le hizo creer que quizás fuese cierto. Tal vez ése hombre estaba incluso más perdido de lo que una vez estuvo ella, pero no era de su incumbencia, no tenía ninguna intención de preocuparse por un hombre que no formaba parte de su vida más allá de lo laboral. Ya era mayorcito, podía cuidarse solo. Solo. De pronto la palabra se filtró en su conciencia cuando recordó sus ojos. Reflejaban odio, repulsión y superioridad, pero, si indagaba en ésa mirada veía algo que no conseguía descifrar. ¿Sería soledad? ¿Miedo quizás? Pero ¿a qué? Soltó un bufido cuando se percató de las divagaciones de su mente, y se enfadó consigo misma pues no le gustó nada el rumbo que tomaron sus pensamientos, que se empeñaban en girar una y otra vez entorno a la misma persona.
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El Caballero Oscuro
RomanceDominic es exigente, prepotente e insoportable. Esa manera casi espartana de trabajar le mantiene en alerta y en un agotador estado de resistencia. El despotismo de Dominic la conduce a una espiral de misterio y claroscuros llenos de cicatrices dond...
