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SALUDOS!!! ME REPITO, EL CONTENIDO ES EL MISMO, SÓLO ESTOY PONIENDO ALGUNAS IMÁGENES O VÍDEOS PARA QUE QUEDE UN POQUITO MÁS DECORADO ;)

BESOS.


-¡Mamá, mamá despierta!- Ayna notó como la movían, pero había conseguido dormirse apenas hacía dos horas y realmente estaba cansada. Notó como Isola suspiraba, cogía aire y comenzó.- ¡Mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá,- Ayna se puso la almohada en la cabeza.- mamá, mamá, mamá, ma!

-¡Vale, ya basta, ya me levanto!- La niña se calló.

-Tía Beth está haciendo un súper desayuno y quiere que vayas a la cocina.- La niña se marchó y Ayna se despertó poco a poco cubriéndose la boca para dejar escapar un largo bostezo.

Cuando llegó a la cocina vio que todo estaba patas arriba, utensilios de hacer postres, harina espolvoreada por el suelo y alguna sustancia viscosa cubría gran parte de la encimera. Se sentó con pesar. Su tía estaba de espaldas trabajando en algo, mientras que Isola estaba a su lado, de rodillas encima de una silla, contemplando con gran interés.

-¿Qué estáis haciendo?- Isi la miró.

-Tía Beth está haciendo gofres.- Aunque era su postre favorito, primaba el sueño que tenía.

-A ha.

-¡Listo!- Su tía se dio la vuelta y plantó en la mesa de la cocina dos platos con sendos gofres, ambos con una buena cantidad de chocolate y una enorme bola de helado.

-¡Perfecto!- La niña se bajó con dificultad, arrastró la silla a la mesa y cogió el gofre con la mano. Le dio un mordisco y le cayó todo el chocolate por la barbilla en dirección a la camiseta.

-¡Isi! Te he dicho millones de veces que el gofre se come con tenedor. Mira cómo te has puesto, así no comen las señoritas.- Su tía cogió una servilleta, la humedeció y limpió como pudo a la niña. Miró a su sobrina mayor.- Ayer vino a casa un hombre buscando a Isola. ¿Me puedes explicar quién era?- Ayna abrió la boca para hablar pero la niña se le adelantó.

-Seguro que era Dominic.

-¿Dominic?- Su tía miró a la niña y luego miró a Ayna fijamente.

-Es mi jefe.

-Es el príncipe.- La pequeña continuó comiéndose el gofre con dificultad. Ayna pasó por alto su intervención.

-¿Se puede saber qué quería tu superior de tu hermana pequeña?

-Verás, la otra noche rompió su cuento de Anastasia sin querer.

-Más bien queriendo. Pero no pasa nada, ya le he perdonado.- Continuó con su desayuno.

-Vino porque le había comprado uno nuevo a modo de disculpas.- Ayna se quedó mirando a su tía.

-¿Qué edad tiene?- La muchacha se quedó un poco sorprendida.

-Pues... no lo sé. A veces parece joven, otras mayor, no puedo decirte la edad exacta.

-Acabas de conocer a ése hombre, ¿no deberías de poner unos límites? Aunque parezca interesante, atractivo y lo consideres un posible revolcón.- Le susurró. Ayna ahogó un grito.

-No hablarás en serio.

-¿Qué es un revolcón?- Se había enterado perfectamente aunque estaba enfrascada en su misión de comer como una señorita.

-Pues... es... echarse sobre una cosa y restregarse con ella.- Añadió su tía titubeando.

-A Dominic le gusta restregarse en la arena. Es muy divertido aunque anoche me contó un cuento muy triste.- Ayna no sabía si aún estaba soñando o todavía estaba despierta, pero le gustaría saber cómo habían acabado hablando de aquel tema con la presencia de su hermana. Que su tía desconfiaba de los hombres era un hecho muy justificado. Nunca, jamás se había entrometido en la vida privada y sexual de Ayna, que por otro lado era inexistente, pero que le aconsejara un aquí te pillo, aquí te mato, cosa que su tía jamás haría, y para más inri, con su jefe, era algo que le dejó en estado de shock.

El Caballero OscuroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora