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SALUDOS A MIS LECTORES FAVORITOS!!!!

NUEVO CAPÍTULO SUBIDO, TODO VUESTRO, ESPERO QUE SIGÁIS CONMIGO!!!

BESOS.


Abrió los ojos despacio, pues la luz del sol le llegaba al rostro. Contempló sorprendida que se encontraba sola. Se levantó decidida a buscarle y lo encontró en la ducha.

—Buenos días.—Dominic se rodeó las caderas con una toalla y cogió otra para revolverse el cabello.

—Buenos días —le saludó.

—¿Has dormido conmigo esta noche?

—No he podido dormir mucho.—Aunque se secaba distraído, Ayna supo el por qué.

—¿Aún estás preocupado por lo de ayer?—Él dejó la toalla a un lado y se acercó a ella, le dio un beso en la frente y pasó hacia la habitación.

—Tengo que resolver ciertas cosas antes de poder decir que estoy tranquilo.—Abrió su armario y cogió una camisa.

—Tendríamos que ir al hotel, ¿no?—Ella se encogió de hombros—. En fin..., debo de hablar con Noida, no sé qué turno tengo. Debería de pasar por casa, coger una muda de ropa...—continuó diciendo lo que supuestamente tenía que hacer mientras se sentaba en la cama y contemplaba cómo Dominic se vestía. Suspiró. En realidad, prefería volver a desvestirle.

—No puedes volver al hotel, ni a casa —dijo él mientras se metía un pantalón negro.

—¿Pero qué estás diciendo? ¿Acaso...?—El móvil de Dominic sonó y este, al ver quién era, le hizo un gesto a Ayna para que se callase.

—Dime..., ¿le has encontrado?—Se asombró—. Eres un crack... Sí..., no le pierdas de vista, me reuniré contigo enseguida... no... no intervengas..., eso déjamelo a mí.—Ella se percató de la ansiedad que se apoderó de él, pues comenzó a apremiar su atuendo.

—¿Qué ocurre?—Él negó con la cabeza.

—Nada.

—Dominic, por favor, no me mantengas al margen de todo, necesito saber qué te tiene tan alterado.—Le miró atravesándole con los ojos, y tras unos instantes en silencio, chasqueó la lengua.

—Tu ex se atrevió a amenazarme, ¿creías que iba a dejarlo estar? Ordené a Nathan que le encontrase y, ahora, me reuniré con él.—Ayna se levantó de golpe.

—¿Con Patrick? Pero... ¿por qué?—Ella agarró su brazo—. No merece la pena, por favor.—Él la fulminó con la mirada.

—Necesito encontrarme con él.

—No. No quiero que te veas mezclado en esto.

—Demasiado tarde, ¿no te parece?—le dijo con sarcasmo. Soltó su brazo y enfiló hacia el pasillo.

—Al menos déjame acompañarte.—Él se giró.

—Bajo ningún concepto salgas de aquí, ¿entiendes?—Ayna se colocó las manos en las caderas enfurecida.

—¿Vas a tenerme retenida?—Dominic se exasperó.

—Te dije que dejaras esto en mis manos. No tienes ni idea del acoso que voy a sufrir ahora por los medios, y querría que te mantuvieses al margen. No quiero que se sepa tu identidad ni la relación que tenemos, al menos, por ahora.—Ella se enfureció.

—¡No pienso quedarme aquí encerrada! O me llevas contigo, o salgo por mi propio pie.—Él abrió la boca para replicar, pero al ver el brillo azul de sus ojos, se mordió la lengua torciendo el gesto.

El Caballero OscuroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora